A mí no me jodan con eso de las “casualidades”. Ya les dije, las mejores cosas que me pasaron en la vida me “cayeron del cielo”, no las busqué; y realmente no creo que sean casualidades. Me suena a una palabra que usan las viejas chusmas cuando barren la vereda a las siete de la mañana. “¡AYY! ¡Pero qué casualidad, Martita!”. Minga, vieja, minga.
¿Qué explicación tienen estas cosas locas que nos pasan todos los días? Este tipo de cosas que nos hace pensar “¡Qué JUSSSSTO!”, como cuando te acordas de alguien que hace mucho que no ves y de repente te llama, o conoces a una persona que puede darte justo lo que estabas buscando. Cuando te perdes el bondi que te tomas todos los días y te encontras con quien querías ver, cuando te perdiste, no sabes dónde bajarte y alguien le pregunta al chofer lo que vos necesitabas saber… qué lista interminable la que podríamos hacer, ¿no?.
Podes tomarlo como “casualidades”; o podes mirar en retrospectiva asociando los hechos, Y DARTE CUENTA que hay una cadena de eventos que te llevaron a donde estás hoy. No solamente eso, sino que todo lo que está sucediendo dentro tuyo y a tu alrededor en este momento, está llevándote a tu futuro, sea cual sea.
El tema es que estas cuestiones “cósmicas”, o como carajo quieran llamarles, funcionan de una forma tan silenciosa que no podemos percibirlas, así como no somos conscientes de que vivimos en una bola de tierra que se la pasa dando vueltas suspendida en el medio de la NADA, o en el medio de TODO (¡Aaaaah! Ese tema me vuelve loca, así que no me meteré ahí…).
Pero si le prestáramos atención a esas “casualidades”, esos pequeños detalles que nos sorprenden por un instante y después olvidamos, podríamos observar un poco mejor ese proceso. Por ahí esa es la razón por la cual el atardecer me parece un momento tan mágico; son unos minutos de ver el sol desapareciendo… o de ver a la Tierra girando…
Si pudiéramos encontrar la forma de tomar cada momento que vivimos como una causalidad en vez de una casualidad… ¿No nos cambiaría absolutamente todo?
Cuando dos personas se conocen, ¿no creen que se conocieron por una razón? Quizás sea mínimo el efecto que los demás tienen en nuestras vidas, pero… ¿No hay un aprendizaje a causa de CADA UNO? ¿No hay una lección aprendida en el pasado que, gracias a otro, reafirmamos? ¿No hay cosas que admiramos y deseamos imitar? ¿No vemos actitudes feas en los demás que nos hacen recapacitar sobre las propias? Ojo, puede ser que se te presente la oportunidad de conocer a una persona (y por consiguiente, aprender a causa de ella, como llevándote un souvenir) y que no la tomes. Sin embargo el tren pasó… La sincronía existió.
Si te pones a pensar de esta forma, ¿el mundo no fue, desde siempre, una RED de relaciones? (olvidate del Facebook, man, esto es mucho más GRANDE que Internet).
Dentro del “caos” aparente, reina el orden… y yo no sé la verdad sobre las religiones, la reencarnación, el propósito de nuestras vidas, ni la muerte… pero si hay algo en lo que creo, es en todo esto. Dicho sea de paso, miren esta peli, o en su defecto, esta parte:
http://www.youtube.com/watch?v=k2bjZjHR-rs
Parallel Synchronized Randomness:
Dos personas caminan en sentido contrario al mismo tiempo... y luego, toman la misma decisión al mismo tiempo. Luego, la corrigen y luego la corrigen... y luego la corrigen y luego la corrigen... Básicamente, en un mundo matemático, estos dos pequeños tipos quedan enlazados eternamente. El cerebro es la cosa más compleja del universo... y está justo detrás de la nariz.
"La science des rêves", Michel Gondry.