Hay dos clases de tipos ahí, (ya sé que no tengo que generalizar, que clasificar está mal, pero este es mi blog y se me canta hacerlo, no me rompan las pelotas).
Primero, están los histeriquitos. A los histeriquitos les gustan las histeriquitas. Después están los pibes buenos, a los pibes buenos les gustan las pibas buenas. Hasta ahí todo bien, salvo que las pibas buenas son boludas, porque les gustan los histeriquitos. Un círculo vicioso que no le viene bien a nadie en realidad, pero así es la vida generalmente, una mierda. Mas de una vez sucede que el histeriquito termina con el corazón roto y resentido (y por eso vive en una una histeria sin fin), la histeriquita se queda con el mejor pibe porque a la larga sabe que el histeriquito no le va a servir (muy inteligente), y la piba buena se queda sola o con tremendo hijo de puta. Pero hoy quiero hablar del pibe bueno.
El pibe bueno es tan pero tan bueno que cree que el tiempo le va a ayudar en su conquista. Perseverante y paciente, va tirando pistas de a poquito como para no asustar. En el proceso, se hacen amigos de la mina que les gusta. GRAVE ERROR, pibe bueno boludo! (y te lo pongo en rojo para que jamás vuelvas a hacerlo). Porque en la mayoría de los casos, cuando te convertís en un amigo para una mujer, no hay vuelta atrás, ni adelante, ni al costado. No, no le busques excusas, no hay puerta de atrás, no hay atajos, ni tiempos, ni gestos que valgan. SIEMPRE vas a ser un amigo, y solo un amigo. De hecho, si a la mina le gustaras, jamás te hubiera tomado de amigo de entrada. Cuando “NO” significa “NO” me pregunto cuán necio puedes ser, digo qué parte de “NO” no entendes? (Otra vez Dargelos musicalizándome).
Con esto no digo que la solución para todo pibe y piba buenos sea convertirse también en histeriquitos, porque si seguimos así con la histeria, la gente ya no va a cojer más y se va a extinguir la raza humana. O nos haremos todos gays, porque ellos la pasan mucho mejor, y no le dan tantas vueltas al asunto. Lo cual también lleva a la extinción de la raza humana. Pero dejemos de quejarnos, la cuestión es que hay muchísimos más pibes buenos que malos.
Lo que está fallando es la elección.
Pibe bueno, elegite una mina que sea buena también, pero no te hagas amigo, porque perdes automáticamente. Tirale onda de entrada y si no quiere saber nada, te comes el rebote antes de enamorarte como un idiota y hacerte la cabeza con cada cosa que hace o dice a ver si algún día cambia de opinión (desde ya te aviso, nunca). Y vos, piba buena, empezá a elegir bien. Acá si hay alguien con derecho a histeriquear, POR GÉNERO, sos vos! Que no rompan las bolas!.
¡Esa es la clase de pibe que queremos todas! El que siente que tiene que ganarnos, que se emociona ante el desafío de conquistarnos, el que nos invita al cine, a tomar helado, el que se interesa por conocerte, el que cada vez que entras al msn te saluda aunque acabe de verte, el que te presta atención, el que te mira con dulzura, el que te dice sólo cosas lindas, el que sabe mantener una conversación, el que disfruta de acompañarte, aconsejarte y mimarte. ¡Es el que está preparado para tener una relación! ¡Ese! Tampoco necesitamos que nos regalen flores ni nos digan cursilerías, simplemente que muestren un verdadero interés en nosotras. Y el que histeriquea siempre va a conseguir histéricas, y si consigue otra cosa no lo va a saber, porque la histeria es contagiosa y cegadora, es un juego de orgullos en el que no gana nadie. El que histeriquea no está listo para una relación, perdió la noción de lo que es el amor, de lo lindo que es conocerse, charlar, dejar crecer la tensión de a poquito, la adrenalina del primer beso, las fantasías de lo que pueda llegar a pasar, siempre con felicidad, nunca con frustración. Queremos al hombre bueno, honesto, y directo. Si nosotras nos rodeamos de histéricos, ¿será que son un reflejo nuestro? Yo digo que a la mínima señal de histeriqueo, tenemos que tomarlo como un indicador de que a ese chabon,
LE FALTA MUCHA CINDOR!