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1 de febrero de 2011

Hielo

En el jardín de infantes, era un simple "¿querés ser mi amiga?" o "¿queres ser mi novia?".
Increíble, pero cierto. Era natural... No teníamos miedo al rechazo, sabíamos que éramos dignos de la amistad o el cariño de cualquiera. Sabíamos que querer y dejarse querer era fácil.


A veces pienso que los adultos en vez de haber crecido, solamente desaprendimos todo lo que desde un principio sabíamos.


¿Se puede culpar al otro, de lo que de alguna forma, nosotros también hacemos?

Muchos de nosotros actuamos en espejo. Si me querés, te quiero. Si no te importo, no me importás. Será que el ego nos manipula, hasta llegar al punto de convertirnos en algo que no somos.

Construimos capas y capas de hielo, y nos encerramos adentro. Hasta diría que con cada decepción y con cada traición, se forma una nueva. Después damos excusas como "a mi me cuesta mucho abrirme". "Me cuesta confiar en la gente". "Yo soy así, ¿qué podes esperar de mi?".

Creo que en realidad ninguno de nosotros es así. Pero es tan común ya que nos mostremos fríos, fuertes e impenetrables, que de alguna forma, muchos de nosotros nos acostumbramos a poner barreras impidiendo que nos derritan el hielo.

¿Y por qué tenemos tanto miedo a que nos derritan el hielo? Porque creemos que dentro estamos protegidos. ¿Protegidos de qué? ¿Acaso todas las personas que se acercan nos pueden lastimar?... no. Creo que ahí está nuestro error: porque las únicas personas que pueden lastimarte son las que están dentro de su propio iglú. Lo que verdaderamente lastima no es el hecho de que ellos lleguen a tu corazón (de que vos puedas ver más alla de sus corazas), sino que no te dejen llegar al suyo (que ellos no vean a través de la tuya).


Algunos dirán que solamente son así con la gente que no les interesa, que cuando llega alguien que les parece que vale la pena, salen de la cueva. Pero ¿cómo pueden estar seguros de quién vale la pena y quién no? El hielo es como el vidrio; por más que sea transparente, cuantas más capas hay, más difícil es ver a través de él... la realidad se vuelve difusa cuando uno se acostumbra al frío. Para quien vive en la Antártida, quizás un día caluroso sigue siendo una temperatura bajo cero. Y el hielo no se derrite...

Quizás todos aquellos esquimales necesitan un buen picahielo; una persona perseverante, paciente. Una persona que se dedique a martillar hasta que el hielo quiebre. Una persona que sea cálida y se mantenga suficiente tiempo cerca para poder derretirlo, porque sabe que hay algo más alla de lo que se ve.
Podríamos depender de los picahielos...
O, en una de esas, podríamos ser más inteligentes, y derretirlo de adentro para afuera, teniendo presente que para ser amado, hay que dejarse amar primero.

26 de noviembre de 2008

Una revolución contra tu propia conclusión

Se plantea una situación. Surge, sorprende. Analizo ventajas y desventajas. Puntos de vista. Pruebas, hechos. Suposiciones, fantasías, sueños, deseos. Los dejo de lado, vuelvo a los hechos. Las pruebas son incontundentes. Son lo que son, pero son lo único que hay.Incertidumbre de nuevo. Qué deseo, qué quiero, qué conviene, qué es mejor a la larga, qué me hace bien y qué me hace mal.
No, me hace mal. No, no es lo que quiero. Deseo, no me conviene, no es mejor. No hay ventajas. Los sueños son sueños.
Llego a una conclusión. Ya no hay vuelta atrás, lo decido, lo deseo, quiero seguir y no volver. Me siento en paz, empiezo a sentirme mejor.
De repente, la situación sufre un giro inesperado (o esperado?) como en una película.
El análisis detallado cuidadosamente, la elaborada tesis, el descubrimiento de una teoría que creía irrefutable...todo se va a la basura. Un guión de una película que nunca se filmará...no necesariamente se basaba en hechos reales, como debia ser. Se basaba en suposiciones mezcladas con sentimientos, fantasías, sensaciones.
O no? Tal vez toda mi teoría tenía sentido, pero ya la perdí, tengo que reescribirla. El guión ya no me resulta creíble, sería mentirme a mi misma. Será igual? tendrá otros matices? será completamente distinto? no sé.
Mi conclusión anterior no sirve; no cierra, no llega a tener una lógica sólida, no es fácilmente comprobable.
Quizás estas cosas no tengan una lógica, no puedan comprobarse, no puedan ser analizadas. Son sólo cosas que pasan que no necesitan por qués, para qués, cuandos ni cómos...sólo pasan, se dan o no se dan. Sólo hay que fluír con ellas, aún estando a la deriva en un río bravo. No vale la pena luchar contra la corriente, no vale la pena querer agarrarse de alguna rama para salir; el río es demasiado fuerte...pero sí se puede conseguir un salvavidas o un bote para no ahogarse en el viaje...
cuál es tu salvavidas?