No sé si todos se aman, o yo me odio demasiado.
Pienso que cambié tanto que igual no podría ni querría volver a "ponerme en vidriera" a ver si alguien quiere comprar. La soledad es difícil, pero no me haría perder nunca tanta dignidad como buscar la aprobación de otros a través de mi cuerpo posado, maquillado, modificado.
El mundo está enfermo pero de alguna manera se las ingenia para hacerme creer que yo estoy peor. De todas formas, sigo prefiriendo desaparecer para aquellos que no quieren verme.
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19 de abril de 2017
2 de marzo de 2012
Dependencia vs. Independencia
Me dicen que para ser feliz tengo que tener amor, trabajo y proyectos. Que si no tengo alguna de estas cosas, siempre me va a estar faltando algo y voy a sentir un vacío que no puede llenarse con otra cosa.
Y me di cuenta que esta sociedad nos hizo ser personas dependientes. Gente que depende de circunstancias externas y personas ajenas para poder ser feliz.

¿Quién dijo que esto tenía que ser así? Hay una frase que dice, “¿qué podría ser más hermoso que la verdad y la libertad?”.
Y ¿quién dijo que la verdad y la libertad de cada uno tenían que ser iguales? ¿Quién dijo que todos necesitamos las mismas cosas para ser felices y completos? ¿Y quién dijo que una vez que las consigas, te van a hacer feliz para siempre?
Soy una persona que vive condicionada por la misma sociedad que vos. Me educaron de la misma forma, y creo, o creía, casi –casi– en todas las mismas cosas. Pero me gusta pensar en vez de regurgitar lo que me enseñaron, y ya no compro lo que me venden.
Así que hoy, mi propósito en la vida NO es conseguir las cosas que me “faltan”. Porque son eso, cosas. Cosas y personas que vienen y que van, que pueden durar mucho o poco, que pueden ser correctas o incorrectas. Circunstancias que son sólo circunstancias y experiencias que definen momentos efímeros, porque la vida pasa y cambia inevitablemente. La única constante en mi vida SOY YO. Entonces, ¿por qué depender de cosas externas para ser feliz?
Ser dependiente es una elección inconsciente que parte de tus creencias aprendidas.
Y como yo quiero ser independiente y elegir conscientemente, CONSTRUYO mis propias creencias.
Yo creo que...
Y me di cuenta que esta sociedad nos hizo ser personas dependientes. Gente que depende de circunstancias externas y personas ajenas para poder ser feliz.
¿Quién dijo que esto tenía que ser así? Hay una frase que dice, “¿qué podría ser más hermoso que la verdad y la libertad?”.
Y ¿quién dijo que la verdad y la libertad de cada uno tenían que ser iguales? ¿Quién dijo que todos necesitamos las mismas cosas para ser felices y completos? ¿Y quién dijo que una vez que las consigas, te van a hacer feliz para siempre?
Soy una persona que vive condicionada por la misma sociedad que vos. Me educaron de la misma forma, y creo, o creía, casi –casi– en todas las mismas cosas. Pero me gusta pensar en vez de regurgitar lo que me enseñaron, y ya no compro lo que me venden.
Así que hoy, mi propósito en la vida NO es conseguir las cosas que me “faltan”. Porque son eso, cosas. Cosas y personas que vienen y que van, que pueden durar mucho o poco, que pueden ser correctas o incorrectas. Circunstancias que son sólo circunstancias y experiencias que definen momentos efímeros, porque la vida pasa y cambia inevitablemente. La única constante en mi vida SOY YO. Entonces, ¿por qué depender de cosas externas para ser feliz?
Ser dependiente es una elección inconsciente que parte de tus creencias aprendidas.
Y como yo quiero ser independiente y elegir conscientemente, CONSTRUYO mis propias creencias.
Yo creo que...
- ...nací completa.
- ...los valores de felicidad de la sociedad no tienen por qué ser los míos.
- ...todos preferimos diferentes cosas que nos hacen felices, y no tienen por qué ser las mismas.
- ...las relaciones son compañías. Placenteras y valiosas, sí; absolutamente necesarias, no.
- ...lo valioso no es poseer, si no aprender.
- ...hacer lo que quiero hacer es lo mejor que puedo hacer.
- ...puedo permitirme ser feliz, sin importar las circunstancias.
- ...el “vacío” es un invento, es solamente miedo de afrontarse a uno mismo junto a la creencia de que estamos solos y necesitamos alguien que nos entienda.
- ...nadie tiene que amarme para saber que valgo.
- ...si alguien prejuzga lo que vale otro por tener o no tener “cosas”, es alguien dependiente, y por lo tanto, esclavo.
- ...todos los "vacíos" que pueda sentir son solamente residuos de creencias VIEJAS que hoy ya no tengo.
- ....no necesito explicarle nada a nadie, ni justificarme, ni racionalizar lo que soy ni por qué lo soy.
- ...por más cosas que consiga, siempre voy a sentir que falta algo porque siempre voy a querer más.
- ...está bien siempre querer más.
- ...no existe el FIN a los deseos.

YO CREO que nuestra misión no es conseguir ni hacer cosas para ser felices, si no simplemente SER sin pedir disculpas ni dar explicaciones.
Abierta a todo, apegada a NADA.
Así quiero ser.
Emptiness is loneliness
and loneliness is cleanliness
And cleanliness is godliness
and god is empty just like ME.
1 de febrero de 2011
Hielo
En el jardín de infantes, era un simple "¿querés ser mi amiga?" o "¿queres ser mi novia?".
Increíble, pero cierto. Era natural... No teníamos miedo al rechazo, sabíamos que éramos dignos de la amistad o el cariño de cualquiera. Sabíamos que querer y dejarse querer era fácil.
A veces pienso que los adultos en vez de haber crecido, solamente desaprendimos todo lo que desde un principio sabíamos.
¿Se puede culpar al otro, de lo que de alguna forma, nosotros también hacemos?
Muchos de nosotros actuamos en espejo. Si me querés, te quiero. Si no te importo, no me importás. Será que el ego nos manipula, hasta llegar al punto de convertirnos en algo que no somos.
Construimos capas y capas de hielo, y nos encerramos adentro. Hasta diría que con cada decepción y con cada traición, se forma una nueva. Después damos excusas como "a mi me cuesta mucho abrirme". "Me cuesta confiar en la gente". "Yo soy así, ¿qué podes esperar de mi?".
Creo que en realidad ninguno de nosotros es así. Pero es tan común ya que nos mostremos fríos, fuertes e impenetrables, que de alguna forma, muchos de nosotros nos acostumbramos a poner barreras impidiendo que nos derritan el hielo.
¿Y por qué tenemos tanto miedo a que nos derritan el hielo? Porque creemos que dentro estamos protegidos. ¿Protegidos de qué? ¿Acaso todas las personas que se acercan nos pueden lastimar?... no. Creo que ahí está nuestro error: porque las únicas personas que pueden lastimarte son las que están dentro de su propio iglú. Lo que verdaderamente lastima no es el hecho de que ellos lleguen a tu corazón (de que vos puedas ver más alla de sus corazas), sino que no te dejen llegar al suyo (que ellos no vean a través de la tuya).

Algunos dirán que solamente son así con la gente que no les interesa, que cuando llega alguien que les parece que vale la pena, salen de la cueva. Pero ¿cómo pueden estar seguros de quién vale la pena y quién no? El hielo es como el vidrio; por más que sea transparente, cuantas más capas hay, más difícil es ver a través de él... la realidad se vuelve difusa cuando uno se acostumbra al frío. Para quien vive en la Antártida, quizás un día caluroso sigue siendo una temperatura bajo cero. Y el hielo no se derrite...
Quizás todos aquellos esquimales necesitan un buen picahielo; una persona perseverante, paciente. Una persona que se dedique a martillar hasta que el hielo quiebre. Una persona que sea cálida y se mantenga suficiente tiempo cerca para poder derretirlo, porque sabe que hay algo más alla de lo que se ve.
Podríamos depender de los picahielos...
O, en una de esas, podríamos ser más inteligentes, y derretirlo de adentro para afuera, teniendo presente que para ser amado, hay que dejarse amar primero.
Increíble, pero cierto. Era natural... No teníamos miedo al rechazo, sabíamos que éramos dignos de la amistad o el cariño de cualquiera. Sabíamos que querer y dejarse querer era fácil.
A veces pienso que los adultos en vez de haber crecido, solamente desaprendimos todo lo que desde un principio sabíamos.
¿Se puede culpar al otro, de lo que de alguna forma, nosotros también hacemos?
Muchos de nosotros actuamos en espejo. Si me querés, te quiero. Si no te importo, no me importás. Será que el ego nos manipula, hasta llegar al punto de convertirnos en algo que no somos.
Construimos capas y capas de hielo, y nos encerramos adentro. Hasta diría que con cada decepción y con cada traición, se forma una nueva. Después damos excusas como "a mi me cuesta mucho abrirme". "Me cuesta confiar en la gente". "Yo soy así, ¿qué podes esperar de mi?".
Creo que en realidad ninguno de nosotros es así. Pero es tan común ya que nos mostremos fríos, fuertes e impenetrables, que de alguna forma, muchos de nosotros nos acostumbramos a poner barreras impidiendo que nos derritan el hielo.
¿Y por qué tenemos tanto miedo a que nos derritan el hielo? Porque creemos que dentro estamos protegidos. ¿Protegidos de qué? ¿Acaso todas las personas que se acercan nos pueden lastimar?... no. Creo que ahí está nuestro error: porque las únicas personas que pueden lastimarte son las que están dentro de su propio iglú. Lo que verdaderamente lastima no es el hecho de que ellos lleguen a tu corazón (de que vos puedas ver más alla de sus corazas), sino que no te dejen llegar al suyo (que ellos no vean a través de la tuya).

Algunos dirán que solamente son así con la gente que no les interesa, que cuando llega alguien que les parece que vale la pena, salen de la cueva. Pero ¿cómo pueden estar seguros de quién vale la pena y quién no? El hielo es como el vidrio; por más que sea transparente, cuantas más capas hay, más difícil es ver a través de él... la realidad se vuelve difusa cuando uno se acostumbra al frío. Para quien vive en la Antártida, quizás un día caluroso sigue siendo una temperatura bajo cero. Y el hielo no se derrite...
Quizás todos aquellos esquimales necesitan un buen picahielo; una persona perseverante, paciente. Una persona que se dedique a martillar hasta que el hielo quiebre. Una persona que sea cálida y se mantenga suficiente tiempo cerca para poder derretirlo, porque sabe que hay algo más alla de lo que se ve.
Podríamos depender de los picahielos...
O, en una de esas, podríamos ser más inteligentes, y derretirlo de adentro para afuera, teniendo presente que para ser amado, hay que dejarse amar primero.
21 de octubre de 2010
¿Quién sos?
Siempre pensé que una persona jamás puede llegar a entender tanto a nadie como se entiende a sí misma. Como en el cuento de la cebolla, fuimos incorporando tantos miedos, tantas inseguridades, tanto dolor, que aprendimos a llevar capas y capas cubriendo quienes realmente somos para protegernos de los demás.
A veces son tantas capas que perdemos de vista lo que hay adentro; a veces nos convertimos en lo que los demás piensan que somos, porque es más cómodo que quedar expuestos. Y entonces llega un día en que, aunque nosotros tenemos un concepto de quienes somos, descubrimos que los demás opinan distinto... hasta llegan a pensar que somos todo lo contrario a lo que creemos ser.
Entonces ¿Quién sos? ¿Sos quien realmente sos? ¿Sos lo que los demás creen que sos?.
Algunas personas llegan a pelar varias de tus capas, y otras, ninguna. En otros casos hasta nos agarramos capas extra por las dudas. Por eso, la perspectiva del otro sobre uno casi siempre es errada, al igual que la nuestra sobre los demás. Quizás solo quienes nos buscan sin cesar tras la piel sabiendo que somos mucho más de lo que mostramos, son los que nos llegan a conocer de verdad.
Él opina que sos divertida. Ella opina que sos aburrida. Vos opinas que sos callada, él opina que sos extrovertida. Tal vez ninguna de estas perspectivas esté equivocada, porque al fin y al cabo cada cual vive su verdad. Pero es sólo la punta del iceberg. No son muchos los que logran quitarse de encima todas las capas dejando que el mundo entero (inclusive ellos mismos) los vea tal cual son. Por eso, si todos nos quedamos en la superficie, no me extraña el hecho de que nos enamoremos cada vez menos...
Vivimos en un mundo en donde aprendimos a protegernos (escondernos).. ¿A protegernos de qué? ¿Del rechazo? ¿De la crítica?
Si lo que queremos en definitiva es amar y ser amados, solamente tenemos que empezar a buscarnos bajo todas estas máscaras y dejarnos salir a jugar...
"A la mierda lo que piensen de nosotros, a la mierda lo que digan los demás."
(Babasónicos).
A veces son tantas capas que perdemos de vista lo que hay adentro; a veces nos convertimos en lo que los demás piensan que somos, porque es más cómodo que quedar expuestos. Y entonces llega un día en que, aunque nosotros tenemos un concepto de quienes somos, descubrimos que los demás opinan distinto... hasta llegan a pensar que somos todo lo contrario a lo que creemos ser.
Entonces ¿Quién sos? ¿Sos quien realmente sos? ¿Sos lo que los demás creen que sos?.
Algunas personas llegan a pelar varias de tus capas, y otras, ninguna. En otros casos hasta nos agarramos capas extra por las dudas. Por eso, la perspectiva del otro sobre uno casi siempre es errada, al igual que la nuestra sobre los demás. Quizás solo quienes nos buscan sin cesar tras la piel sabiendo que somos mucho más de lo que mostramos, son los que nos llegan a conocer de verdad.
Él opina que sos divertida. Ella opina que sos aburrida. Vos opinas que sos callada, él opina que sos extrovertida. Tal vez ninguna de estas perspectivas esté equivocada, porque al fin y al cabo cada cual vive su verdad. Pero es sólo la punta del iceberg. No son muchos los que logran quitarse de encima todas las capas dejando que el mundo entero (inclusive ellos mismos) los vea tal cual son. Por eso, si todos nos quedamos en la superficie, no me extraña el hecho de que nos enamoremos cada vez menos...
Vivimos en un mundo en donde aprendimos a protegernos (escondernos).. ¿A protegernos de qué? ¿Del rechazo? ¿De la crítica?
Si lo que queremos en definitiva es amar y ser amados, solamente tenemos que empezar a buscarnos bajo todas estas máscaras y dejarnos salir a jugar...
"A la mierda lo que piensen de nosotros, a la mierda lo que digan los demás."
(Babasónicos).
5 de noviembre de 2009
El secreto de las moscas
Dicen que las cosas más difíciles de decir son “perdón”, “ayuda”, “gracias” y “te quiero”.
No es difícil decir estas cosas por separado; de hecho, es totalmente cotidiano agradecer un favor, disculparse por un error, expresar cariño, y pedir ayuda para realizar alguna tarea.
Pero cuando a causa de una sola situación nos gustaría poder decir todas esas cosas juntas, casi vomitándolas para sacarlas del sistema, creo que se debe a que tienen la misma raíz: no animarse a admitir y decir “tengo un problema”.
No admitimos el problema (ni siquiera a nosotros mismos) porque en realidad no somos conscientes de él (¿o no queremos creerlo?). Eso, claro, hasta que después de muchos golpes contra la pared, decepciones, broncas, negociaciones y depresiones nos admitimos a nosotros mismos que algo está mal, pero sin embargo, lo negamos y/o ocultamos ante los demás. Entonces, el problema básico (que es aceptado interiormente pero negado exteriormente) causa problemas más superficiales quizás, pero no por eso menos importantes.
Los problemas superficiales son los que intentamos resolver enseguida, porque son los que andan molestando todo el tiempo como moscas dando vueltas alrededor de algo bien podrido; hablamos inútilmente sobre ellos torturando los oídos de nuestros amigos, psicólogos, familiares y quien se interese por escucharnos antes de quedar confundidos y cambiar de tema. Pero nadie tiene la solución, nadie sabe dar una respuesta. ¿Moscas? Cosa de locos, ya se te va a pasar, te dicen.
Llegamos a un punto en que cansados, nos rendimos, absorbemos todos los sub-problemitas hasta incorporarlos y decir “YO SOY ASÍ”, (“sí, soy así, tengo un millón de idioteces en la cabeza que nunca comprenderás porque a vos no te pasan”; “no, no podés ayudarme, nadie puede”; “O me querés como soy o te jodés”) como si esa fuera la única explicación o excusa. Pero la verdad es que uno es lo que es a causa del principal problema al que no queremos prestarle atención porque sentimos que va más allá de nuestras manos, porque no tiene solución (¡NI LO SUEÑES! ¡NO HAY!) y tendremos/tendrán que convivir con él por las buenas o por las malas.
“Tengo un problema. Perdón por el daño que mi problema pudo causarte. Necesito ayuda. Gracias, te quiero.”
¿Por qué nunca llegamos a decirlo a tiempo?
13 de julio de 2009
Sonrisas falsas
Otra vez una extraña pisando un mundo de sonrisas. Si la sonrisa fuera mía, sería tan real como esas? Lo poco puede hacer mucho en ellos, pero no en mí. Tan poco les hace tanto bien. Y a mi tan poco puede hacerme tan mal...el dolor necesita abrirse paso,aguanté todo lo que pude, puse mi mejor voluntad, pero me siento mal, ESTOY MAL. Por qué nadie dice que está mal? "Hola, como andas, bien y vos? Bien". Bien qué? Realmente son tan felices? Realmente no les importa lo que pasa alrededor? Cuánto tiempo se puede estar BIEN? Siempre algo tarde o temprano viene a recordarnos que la vida va mucho más alla de lo bueno, que el dolor es tan real que hace que lo demás parezca irreal. Y nunca te sentís tan vivo como cuando duele...nunca se hace tan insoportable vivir como cuando duele. Por eso todos evitan el dolor. Dolor? no, chau, me voy a dar una vuelta. Pero cuando volvés sigue ahí, no quieren recordar lo REAL. Lo real es cruel, crudo. Te baja de la calesita con un golpe seco y mientras te quedás shockeado en el piso no sabés por qué estuviste girando tanto tiempo. El mundo de matrix, tan feo y asqueroso como la vida misma, nada más que todos se ciegan a propósito para no poder verla.Ya necesito escapar de la irrealidad.
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