La vida misma provoca que pases por dos situaciones, una y otra vez:
Que ames y que tengas que dejar ir aquello que amas.
Y sólo hace que lo dejes ir,
para que vuelvas a hacerlo todo de nuevo.
Un amor, una casa, un trabajo, una amistad, un hobbie, una costumbre.
El amor puro por cualquier cosa, dura un pequeño momento, si lo comparamos con el tiempo que lleva dejarlo ir.
¿Y por qué tenemos que dejarlo ir?
Porque ese amor ya no nos hace sentir bien.
Porque ese trabajo ya no nos deja crecer.
Porque esa casa, que una vez fue tan acogedora, es ahora sofocante.
Porque esa amistad se debilitó.
Aunque sean razones muy válidas y lógicas para dejar de amar (el aburrimiento, el dolor, la impotencia, el miedo, la costumbre, etc, etc), el amor sigue ahí. Quizás porque es irracional, o porque todo lo que alguna vez fue, todavía existe, viviendo de recuerdos...
Ya no es un amor puro, porque está contaminado por esta mezcla de emociones que te provocan; pero está. Y es ese amor contaminado lo que causa la contradicción:
Odio, pero amo.
El “pero amo” se convierte en la parte de la balanza que más pesa…
Aunque si lo pensáramos bien, en el momento en que aparece "odio" en la ecuación, nos daríamos cuenta de que algo está muy, muy mal...
Y entonces no dejamos ir...
Y si no dejamos ir,
quedamos contaminados...
Si no dejamos ir,
no hay forma de volver a sentir amor puro.
¿Se puede dejar de amar a voluntad?
No.
¿Se puede volver a amar?
Sí.
¿Se puede volver a amar lo que se dejó de amar?
No.
¿Se puede dejar ir, para dejar de amar?
Sí...
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8 de enero de 2011
24 de octubre de 2008
Cuál es el límite?
Desde chicos nos inculcan que lo importante es seguir intentando, no bajar nunca los brazos, que todo es posible si nosotros lo deseamos, que si nos rendimos somos cobardes, débiles, estúpidos.
Siempre seguir.
Si lo que estoy intentando me hace infeliz, si depende de otras personas, si no es mi destino...está mal hacerse a un lado y buscar otro camino? Creo que hay un límite y también creo que por más que el esfuerzo sea necesario, no tiene por qué hacerme infeliz "seguir participando". Creo que hay otras formas, que "bajar los brazos" no siempre significa rendirse, si no abandonar una situación que no nos beneficia en nada y salir en busca de una que sí lo haga. A veces rendirse significa tomar la desición de hacer un cambio en la vida. A veces no se tiene que dar y no se da, por más intento que hagas, y tenés que poder reconocerlo en vez de negarlo.
Me enferma la cultura "seguí participando".
Siempre seguir.
Si lo que estoy intentando me hace infeliz, si depende de otras personas, si no es mi destino...está mal hacerse a un lado y buscar otro camino? Creo que hay un límite y también creo que por más que el esfuerzo sea necesario, no tiene por qué hacerme infeliz "seguir participando". Creo que hay otras formas, que "bajar los brazos" no siempre significa rendirse, si no abandonar una situación que no nos beneficia en nada y salir en busca de una que sí lo haga. A veces rendirse significa tomar la desición de hacer un cambio en la vida. A veces no se tiene que dar y no se da, por más intento que hagas, y tenés que poder reconocerlo en vez de negarlo.
Me enferma la cultura "seguí participando".
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