Mostrando entradas con la etiqueta un delirio mas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta un delirio mas. Mostrar todas las entradas

30 de julio de 2013

Puedo decirte por qué la gente se vuelve loca

No tengo inspiración.

Los días pasan lentos, confusos. La única diferencia que encuentro entre los sueños y la tan llamada "realidad", es que la "realidad" es recurrente. Pareciera tener una continuidad, ser lineal, pero no. Todavía no estoy en control, y aunque puedo ver destellos de alguien que no recuerdo haber sido, pero que sigue llamándome incesantemente hacia ella, no le creo. ¿Quién sos? ¿Por qué me llamas? ¿Por qué creés que puedo ser vos?

Está lejos y a la vez cerca; existe ahí como el sol, pero mis noches son largas ahora que los días me queman. ¿Qué me separa de ella? Cosas tan simples y tan complicadas a la vez, pasos tan pequeños que podrían cambiar las cosas tan drásticamente... ¡Si pudiera imitarlos, si pudiera actuar, aprender sus manejos! ¿Quién no caería a mis pies, incluyéndome? ¿Qué podría frenarme? Esos momentos en que me permite sentir a través de su conocimiento son los momentos por los que todavía vivo, volviéndome loca por saber que son ciertos. A veces me posee y canto, sueño, vuelo... pero así como viene, se va... no soporto perderla.

La vida sigue y sigue, y los mismos desafíos de siempre se disfrazan de cosas nuevas, engañándome. Cada vez que pienso que algo terminó, simplemente estaba rodeándome y volviendo por detrás, sigiloso, desapercibido, diferente. El mundo es una gran calesita que gira todos los días, en cada uno de ellos busco agarrar la sortija, acostumbrada a la desilusión de no poder ni siquiera verla la mayoría de las veces, recordando tiempos en que era tan fácil, o reprochándome momentos en que podría haberla tenido si al menos lo hubiera intentado. Siempre fui de esas que por miedo a no lograrlo, prefería guardarse el intento... esperando, esperando que la próxima oportunidad fuera mejor, que estuviera servida, que cayera en mi regazo. Mirando con resentimiento a quienes se atrevían, porque yo pocas veces me atreví lo suficiente. Y ese odio, esa envidia... porque ella no tiene mis problemas. Ella baila y se ama como es, ella asume lo que es. No espera que nadie la valide ni la ame, porque estar incompleta es lo que la llena.

Sé que estoy cerca, sé que tengo la llave, sé que si salgo puedo encontrarla... pero no logro destapar la cerradura. ¿O tal vez esté equivocada? Me siento un león enjaulado, un par de pies dentro de zapatos muy apretados. Un estornudo reprimido, un orgasmo frustrado, una pesadilla en la que grito y no sale mi voz. Estoy viajando en un largo y estrecho laberinto de espejos junto a otros millones de payasos, en vuelos y arrastres espiralados que -al menos en apariencia- no conducen a ningún lado en donde quiera estar.

La pregunta no es cuándo ni dónde ni cómo ni para qué ni por qué. La respuesta no está compuesta por palabras. Los finales son comienzos también, y la seguridad no puede encontrarse en lo externo.Cualquier cosa que yo crea verdad, así lo será. Es probable que lo que creo ser verdad, es que antes de poder agarrar la sortija, necesito aprender a hacer el intento. De nuevo, de nuevo, de nuevo... y de nuevo. Hasta que no importe el resultado, hasta que en vez de frustrarme, me divierta el intento.


And I can tell you why people go insane
I can show you how you could do the same


19 de noviembre de 2012

La puerta



Our minds bend
And our fingers fold
Entwined, we dream
I know




Ella se volteó y no se sorprendió demasiado, porque el encuentro, a fin de cuentas, había sido orquestrado por fuerzas mayores. No había dudas de las probabilidades, no tenía apuro ni preocupaciones. Pero aquí estaba el momento. Lo vio pasar entre la gente, y se dio cuenta de que él estaba ahí, y que eso era todo lo que importaba. Todo lo que sabía. Todo lo que existía. Él, ahí. En ese momento. Tal cual como ella lo había deseado.Y como si nada, como si no hubiera nadie alrededor, como si no hubiera nada que pudiera impedírselo, como si no importara su reacción ni su propia reputación, como si no tuviera ningún miedo ni inseguridad, como si no hubiera futuro o como si fuera algo natural, apoyó sus manos en las mejillas de él, acariciándolo mientras lo miraba en completa admiración, y lo besó suavemente. La respiración caliente, la suavidad de los labios y las lenguas, la dulzura segregada por la culminación de una larga espera. Esto estaba sucediendo de verdad.

Él se sorprendió, pero no se resistió. Cuando ella volvió a mirarlo, observó que gesticulaba, que su boca se movía, y podía oír ciertas palabras sueltas de lo que él decía, aunque no estaba prestándoles atención. Estaba inmersa en su amor por él. Él decía cosas que ella no podía escuchar, porque eran banalidades... quién sabe de qué estaba hablando... sonidos sin significado. Lo que ella sentía, no podía ponerse en palabras. La sensación de tenerlo tan cerca, de tocarlo, de besarlo, era maravillosamente abrumadora. Ella sonreía estúpidamente, y él le hablaba, aunque no fuera propio de él ser tan hablador. ¿Estaría nervioso? Sólo podía sentir ternura, y percibió que él podía sentir algo de lo que ella estaba emanando, que no podía no sentir algo.
Ella le dijo "Te amo" y lo volvió a besar, disfrutando de los pliegues y los despliegues, mordiendo, jugando, transmitiendo. Al despegar sus labios nuevamente, el volvió a hablar, pero ella siguió sin escuchar. Este momento era todo lo que existía, y necesitaba decírselo. "Sos hermoso", le dijo, y lo besó de nuevo. No sabía qué estaba diciendo, o no podía recordarlo, pero lo que sí entendía era que él le hablaba, le sonreía, la besaba y no se resistía, aunque él tampoco pudiera escuchar lo que ella le estaba diciendo. No podía hacer otra cosa más que amarlo, dijera lo que dijera, hiciera lo que hiciera. Finalmente él dijo algo que ella pudo captar, y pudo responderle: "sos el mejor". Y sintió que él por primera vez la escuchó, y la besó con más ganas. La respiración se volvió profunda, sus cuerpos se apretaron y la energía de la conexión los envolvió en un remolino de éxtasis.

El tiempo cambió, y ella escribió en el suelo: Solamente quería decirte que sos hermoso.
Y cuando cerró la puerta tras suyo, sintió una amenaza: alguien quería entrar. Sujetó el picaporte, pero por alguna razón, lo sujetó para abajo, facilitando a que la figura amenazadora abriera la puerta. Era inevitable que entrara. Cerró los ojos y gritó: ¡¡NOOOOOOOOOOOOOOO!!

Cuando despertó, pensó. ¿Y si no era una amenaza? ¿Y si era él? ¿Y si asustarme impidió que volviera?
Entonces comprendió que si existía esa probabilidad (y debía considerarla), su propio miedo había impedido el reencuentro.

Ella había logrado acudir a él y serle sincera.
Pero cuando él había acudido a ella... le había sido tan imposible creerlo, que en su mente, lo habia convertido en el enemigo.

Y entonces escribió:

Si querés que pase, dejame entrar.
Si querés entrar, golpeá la puerta.
Yo voy a estar tratando de abrirla y mantenerla abierta.
Pero sabe, que cuando quiero, quiero para siempre.
Y te lo demuestro solamente hasta donde vos me dejes. 

La noche siguiente estaban cerca de nuevo, aunque ella no era consciente de poder elegir, como de costumbre. Las cosas parecían estar como siempre, pero él había cambiado. ¿El mensaje habría llegado finalmente? Esta vez, fue él quien la besó repentinamente. Y ella lo dejó entrar.









25 de septiembre de 2012

Una autofoto hecha de palabras

Fría en apariencia,
desbordante de amor,
demuestro afecto no a través de las palabras,
si no a través de la acción.

Mi malestar es una simple tormenta que viene y abraza,
mi mal humor es aburrimiento,
mi enojo es ansiedad,
y mi tristeza, es aparente impotencia.

Escucho a quien quiera ser escuchado,
en su completa lucidez u oscuridad
en su superficialidad o en su profundidad,
en todo encuentro sentido, en todo encuentro verdad.

Invito a mi intimidad
a quien más quiero que vea dentro mío,
y a quien más interesante percibo,
yendo tan profundo como me deje ir,
y permitiendo que llegue tan profundo como me deje llevar.

No soporto las temperaturas extremas,
las tormentas, ni los fuertes vientos,
a menos que sea muy merecido.
Sólo aquellos que entienden mi autocomplacencia,
son capaces de ver mi simpleza.

Una vez conquistada,
comienzo a amar incondicionalmente,
no manejo tiempos ni cuento presentes,
mi amistad es para siempre,
aunque no sea siempre yo la que está ausente.

Sin miedo a ser lastimada,
soy ahora capaz de quererte,
mi amor ilumina las sombras, derrite los hielos,
y me permite de una vez, poder verte.

La soledad es mi mejor lugar,
porque estar conmigo es donde más quiero estar,
yo soy mi propio hogar y mi única dependencia,
volver a soñar despierta es recuperar mi inocencia.

Mi maestro es el dolor,
y el amor mi religión,
aunque antes yo también odiaba a los dos.
Armo el rompecabezas, no deshecho ninguna pieza,
defiendo la libertad, destruyo el ideal,
me atrevo a imaginar lo que el sistema me quiso arrebatar.

Mi motor es ayudar, y cantar y bailar,
y los versos ambiguos, las guitarras distorsionadas,
la energía multiplicada y amplificada,
son mi bienestar.

Mi máscara se está disolviendo y me vuelvo penetrante,
ya ninguna superficie me es impermeable,
ya ninguna realidad me es inalcanzable.

Ni manipulada ni manipulador,
alcanzando el poder innato,
ya no dependo de las circustancias o de tus creencias,
yo soy y vos sos, MI propia preferencia.

Encontré la verdad y la libertad
convirtiéndome en el científico que ha de reflexionar,
mi intuición es mi única guía.
mi experiencia es la única garantía.

Lo inentendible se vuelve entendible,
y a cada minuto una nueva sintonía,
alcanzando una frecuencia en que mi realidad,
se convierte en plastilina.

Sincronicidades paralelas,
demostraciones maravillosas,
cadenas de hechos y personas
que fluyen como pequeñas corrientes
uniéndose en un inmenso río.
Ya no remo contra el impulso,
si no que observo, y ME RÍO. :)

Pensar, sentir, creer y ver,
cada vez más rápido, el tiempo comienza a caer,
se desmorona el mundo tal cual como es,
y emerge el que siempre soñé.



9 de agosto de 2012

Hagamos un trato

-Fue demasiado fácil esta vez.

-Sí. ¿Por qué se nos ocurrió conocernos desde tan chiquititos?

-Porque queríamos pasar toda una vida juntos.

-La pasamos juntos, pero...

-Pero tuvimos problemas igual.

-Yo te echaba la culpa de todo.

-Vos me echabas la culpa a mí, yo a vos.

-Al final pasamos toda la vida juntos pero fuimos infelices en otros aspectos.

-Sí. Quisiera una vida en la que sea feliz en todos los aspectos posibles. Además, si bien fue cómodo encontrarnos tan fácilmente, preferiría tener algunas decepciones hasta encontrarte, para poder sentir esa emoción del reencuentro más intensamente.

-Hagámoslo tan intenso y placentero como sea posible. ¿Cómo podemos lograrlo? 

-Tendríamos que buscar todas esas cosas que nos hicieron falta esta vez. Pasión, pasión por la vida. Entendimiento. Conocimiento. Diversión. Incertidumbre. Sorpresas. 

-Tendríamos que despertar nuestra consciencia antes de encontrarnos, para no echarnos la culpa de nuevo.

-Pero antes de despertar, tendríamos que estar muy confundidos. ¡No! Completamente perdidos... e ir descubriendo el camino muuuuuy de a poquito.

-Tendríamos que cometer muchos errores y sufrir mucho para despertarnos . ¿Es un precio que queremos pagar?

- ¡Claro! ¡Imaginate qué placer cuando después de todo ese sufrimiento y ese crecimiento, nos reconozcamos! Eso es lo que hace a una película una buena película.

-Estoy de acuerdo. Y a medida que vayamos despertando, todos nuestros deseos se van a ir cumpliendo. Vamos a sentir el poder personal, vamos a descubrir un mundo nuevo al salir de esa oscuridad. Deberíamos encontrarnos en nuestro mejor momento, en el momento en que empecemos a aprender a ser felices. Ya tendríamos la pasión, ya tendríamos el entendimiento. Ya sabríamos amarnos incondicionalmente. ¡Seríamos una evidencia, el uno para el otro, de nuestro poder de creación!

-¡Esto es emocionante! Hagámoslo más difícil todavía. Podemos nacer en lugares lejanos. Hasta podríamos hablar idiomas distintos. Podemos determinar la mejor edad y el mejor momento para nuestro despertar y para nuestro encuentro. Seamos jóvenes, pero no ignorantes. Seamos sensibles a lo que sentimos, así aprendemos más rápido.

-Seamos experimentados, pero inocentes. Seamos tan lastimados por otras personas que tengamos el mayor miedo posible a amar, hasta que lo perdamos por completo. Vayamos de un extremo al otro.

-¡Sí! Y agreguemos más dificultades. 

-Hagámosnos creer que el otro no existe, que estamos solos.

-¡Sí! Creamos que nos encontramos en otros, amemos y lloremos por otros pensando que perdimos nuestra oportunidad de estar juntos.

-Y después de aprender todo lo necesario, encontrémonos de una forma tan inesperada y ridícula, que sepamos con cada fibra de nuestro ser que todo eso fue creado, pautado, acordado.

-Este plan es el mejor que hicimos jamás. 

-Es el plan más perfecto. Siento que va a ser extraño estar a oscuras, pero te voy a buscar. Voy a reconocer tu escencia. Y en algún momento voy a entender que nada fue un error, porque todo lo que parecía una equivocación, estaba llevándome a vos.

-Esto va a ser genial. Una vez que nos encontremos, ya no vamos a buscar la felicidad el uno en el otro, simplemente vamos a compartir la que ya tenemos, por habernos encontrado a nosotros mismos antes.

-Ya no quiero esperar más, va a ser un espectáculo hermoso... ¿Vamos?

-Vamos. 







Floating neither up or down
I wonder when I'll hit the ground
Will the earth beneath my body shake
And cast your sleeping hearts awake?

Could it tremble stars from moonlit skies?
Could it drag a tear from your cold eyes?
I live on the right side, I sleep on the left
That's why everything's gotta be 

LOVE OR DEATH.



2 de mayo de 2012

Eso no se llama amor

Sólo hubieron dos momentos en que te supe amar de verdad:
uno fue cuando me di cuenta que me gustabas,
y el otro fue cuando me di cuenta de que ya no estaba enamorada.

En medio de ese comienzo y ese final,
es cuando creí que más te amaba.
En la necesidad, la dependencia, la obsesión,
el sufrimiento, la angustia, la depresión.

A veces te echaba la culpa de toda mi desgracia,
no lograba ver más allá de la fachada.
Juzgaba tus acciones, tus comportamientos, tus palabras.
Me aferraba a tus verdades como si fueran las mías,
e inclusive inventaba otras que no nos pertenecían.

Pensaba todo el día, todos los días,
repasaba hechos, revolvía caminos, situaciones.
De alguna forma llegué a creer que eras vos el problema,
para después darme cuenta que solamente estabas reflejando el mío.

No te quería, ¡no te quería!
Eran más los momentos que te reclamaba,
te pedía, te rogaba, te reprochaba, te culpaba,
que los momentos en que te apreciaba,
te aceptaba, te abrazaba, te agradecía.

Y un buen día, cuando me resigné
porque dar vueltas hacía que viera todo borroso,
me quedé quietita, mirándome(te),
y empecé a ver(me)te como al principio.

Te aprecié, te adoré. Te amé.
Ya no tenías la culpa, ya no tenía nada que perdonarte.
Te entendí. Te acepté. Nos comprendí.
Ya no necesitaba verte. Ni hablarte, ni tocarte.

Me sentí simplemente complacida
de pensar que existís caminando en este mismo planeta.
Agradecí haberte conocido, habernos encontrado,
en esta y mil quinientas otras vidas.

Ya no hay nada que pensar, porque sé muy claramente
que no necesito ni palabras, ni hechos, ni tiempo...
el amor no se rige por esas cosas, al amor solamente lo nubla el miedo.

Sólo hubieron dos momentos en que te supe amar de verdad:
uno fue cuando me di cuenta que me gustabas.
El otro, fue cuando te comencé a querer sin necesidad de que me quieras.

Y ahora sí...

14 de marzo de 2012

Elegir es sentir

SI yo hubiera podido elegir con qué personas me iba a encontrar en la vida,
siempre hubiera elegido personas que sientan lo mismo que yo,
pero como yo no estaba preparada para sentirme como quería,
me sentía atraída a quienes tampoco lo estaban.
Vos y yo, y todos los demás, nos atraemos por dentro, por lo que pasa por dentro,
aunque estemos en diferentes circunstancias,
aunque tengamos diferentes personalidades,
aunque tengamos diferentes experiencias,
aunque tengamos diferentes caretas,
aunque mostremos o no mostremos lo que somos.
Nos atreamos porque en el fondo, muy profundamente en donde quizás nadie llega a ver,
estamos iguales.
Y si uno cambia por dentro,
no significa que el otro también lo haga.
Pero sabes que todos cambian,
y no todos necesariamente a la vez.
Pero en el momento en que se vuelvan a encontrar, será cuando todos quieran y sientan igual.
En un NUEVO igual, que no podría ser el mismo de antes,
porque todo se mueve para adelante, nunca para atrás.
No hay repeticiones, hay nuevas lecciones.
No hay imperfecciones en el plan.
No hay vueltas atrás, hay más por aprender.
Las cosas no siguen porque sí, ni se frenan porque sí.
Las personas se van ni BIEN terminan de dar su lección,
ni un segundo antes, ni un segundo después.
Cumplen su misión con su determinado marco de tiempo.
Las coincidencias no existen,
y la realidad es un plástico que dándome cuenta o no,
recaliento hasta derretirla y hacerla moco,
o la observo y modelo a mi gusto desde una distancia moderada.
Sí puedo elegir, siempre fue así, porque elijo con lo que tengo adentro,
elijo con esa cosa que llamo "yo", pero que no tiene lógica aparente,
pero que es lo suficientemente sabia como para llevarme a donde tengo que ir y con quienes,
para saber quién quiero ser.
No puedo elegir racionalmente quien me atrae,
pero sí puedo usar la mente para elegir qué quiero sentir,
y cuando me siento diferente que antes,
cambio por dentro,
y una vez que cambio por dentro,

otra vez alguien me dará un reflejo del cual aprender,
hasta moldearme a la versión de mi misma que más me guste,

eternamente.

26 de febrero de 2012

Radiografía




Yo sé por qué sos así hoy. ¿Te lo habrás preguntado alguna vez?. Yo sí. Te observé durante mucho tiempo, para comprenderte. Me intrigaste. Es por cada pequeña cosa que haces, tan perfecta como tu totalidad, como si la vida fuera una eterna obra de arte.

Descubrí con el tiempo que lo que mostras es apenas un reflejo de quien querrías ser. O de lo que no sos. Lo que todos ven y piensan que es real, es apenas un muy buen actor, que se sabe sus líneas y sus escenas de memoria, que eligió un tipo de película y prefiere no salirse de su género por miedo al fracaso.

Sé todo lo que llevas a cuestas, haciendo de cuenta que todo lo que vemos es todo lo que hay. Puedo sentir toda la mierda que vos sentiste, puedo ver cuánto te marcó. Sé que aunque tenes un montón de amigos, te sentís completamente solo en el mundo, y también estoy segura de que quisieras que alguien se diera cuenta de eso… pero aprendiste que las personas que más llegaban a conocerte eran las que más podían herirte. Y te dio miedo. Te resignaste hace mucho tiempo a mantenerlas alejadas. Te acostumbraste. Y después te convertiste en alguien atrapado en un personaje del cual no podes -ni te atreves- a salir.

Pero sí, yo te veo. En cada frase que decís, en cada cosa que haces, en cada canción que escuchas, en cada nota que expresas. En todas tus muecas, tus chistes y tu miradas disimuladas, viajo dentro tuyo y encuentro recuerdos escondidos por todos los rincones, apilados, archivados, cosas que crees que definen quien sos ahora, y que preferís que nadie sepa jamás, porque no queres que el mundo conozca tu oscuridad.

Y si pudiera hacerte entender, si pudiera llegar y aterrizar en tu planeta, ese al cual no permitís que nadie se acerque… y vieras que de hecho hay alguien, hay muchos más como vos, como yo, que queremos hacer contacto. Que la vida existe, en todos lados. Y el amor también…

Si pudiera… si pudiera, volaría en tu órbita de vez en cuando, brillando, chispeando. Con la esperanza de que un día estés mirando el cielo cuando yo pase, y de que tal vez te guste el calor de mi presencia pasajera. Y hasta quizás, luego de un tiempo, esperes sentado en algún lado para poder verme pasar. Dejaría que tan solo tu emoción por verme crezca en vos, iluminando a su vez de nuevo tu planeta. Y que los secretos, los sentimientos que tenes enterrados envenenando tus tierras, salgan de sus madrigueras, llenándose de mi luz, tu luz, ahora nuestra luz, purificándolos. Que termine tu otoño y tu invierno… y que cansado de sentir el frío, finalmente me invites a entrar.

4 de enero de 2012

25 años de vida humana

1. Nazco en un entorno amoroso.
2. Aprendo a comunicarme y a moverme en mi cuerpo.
3. Descubro cosas que me interesan. Fantaseo con ellas.
4. Expreso lo que deseo con entusiasmo, pasión y planes para el futuro.
5. Me preguntan qué quiero ser cuando sea grande.
6. Soy "educada".
7. Absorbo miedos, creencias y costumbres de mis educadores y mis pares.
8. Experimento desaprobación, rechazo, diferencias en entornos no-amorosos.
9. Comienzo a sentirme insegura.
10. Empiezo a creer todo lo que me hicieron creer del mundo y de mi misma.
11. Aprendo que la gente puede ser muy mala y desconfío cada vez más.
12. Creo una identidad con el fin de tener la aprobación y aceptación de los demás.
13. Creo que me las sé todas y que lo que les pasa a los demás nunca me va a pasar a mi.
14. Me vuelvo egoísta y caprichosa, porque sé lo que quiero y lo quiero ya.
15. Me doy cuenta que la identidad creada ya no me sirve y necesito una nueva.
16. Empiezo a intentar destruír mi propia identidad creada.
17. Cumplo mis sueños más grandes. Se infla mi ego.
18. Ansío ser adulta y "empezar" mi vida.
19. Emprendo el camino del estudio.
20. Me doy cuenta que lo que pensé que iba a hacerme feliz no lo hacía.
21. Empiezo a tener pánico sobre el futuro. Me comparo con el resto. Se desinfla mi ego.
22. Tengo una crisis existencial. Creo planes más "realistas" y abandono viejos sueños.
23. Emprendo el camino del trabajo.
24. Me doy cuenta que todo lo que creí fue irreal e inservible. Me planteo quién carajo soy.
25. Empiezo a despedazar una por una todas las identidades falsas creadas anteriormente.

...

12 de diciembre de 2011

Con o sin vos

Cuando empecé a escribir este texto, planté una. La vi crecer, tuve que esperarla un poco.
Creció de repente y se terminó yendo por las ramas..
.

Para que germine la semilla, en primer lugar, tiene que encontrarse en ciertas condiciones físicas. Eso no quiere decir que nazca, porque algunas de ellas simplemente prefieren seguir siendo semillas para siempre. La mayoría germina después de un tiempo, con fuerza, con rapidez, con ganas de salir. Cuando llega la hora, ocurre todo un proceso debajo de la tierra que es invisible a nuestros ojos, pero sin embargo conocemos. La raíz crece, se adapta a su nuevo ambiente, se nutre del agua, toma lo que necesita para crecer... hasta que finalmente un tallo tímido se anima a salir a través de la tierra. Una vez afuera, se nutre también del sol, del aire... se encuentra expuesta y vulnerable. Sin embargo si resiste las adversidades, se vuelve aún más fuerte. El tallo crece, se vuelve más grueso, más alto. Las hojas aumentan en cantidad. Y un día, florece.

Me hace pensar en:
  • El comienzo, desarrollo y final de una canción.
  • El nacimiento, vida y muerte de un hombre.
  • El amor y/o el odio. Cuanto más crece, más difícil de matar. Más arraigado.
  • Las estaciones del año.
  • Los estados emocionales, de peor a mejor.
  • El nacimiento y evolución de una idea hasta manifestarse por completo.
  • Una amistad. Una relación de pareja. Tiene que hechar raíces... adaptarse... alimentarse... demasiado contacto la ahoga. Demasiado poco contacto, la mata.
  • El hecho de que uno tiene que conocer la oscuridad para apreciar la luz.
  • El hecho de que en la oscuridad no hay nada nuevo, pero hay mucho por descubrir a la luz.
  • La crianza como el crecer de las raíces.
  • La búsqueda, como el tallo hace su camino hacia la luz, siempre.
  • Como la falta de luz mata.
  • Como uno necesita ser protegido al principio, pero después se hace fuerte y resistente.
  • Como todo tiene su período de gestación.
  • Como nos crean y como creamos. Pro-creamos.
  • Como todo se transforma.
Me hace pensar en nosotros siendo los cuidadores de nuestros propios jardines de semillas de deseos. Cómo los alimentamos... o los ignoramos tratando de dejarlos morir... la forma en que a veces decidimos sacar de cuajo a algunos, que como malas hierbas, vuelven a crecer una y otra y otra vez, de mil maneras... lleva mucho trabajo ser ese jardinero de deseos... hasta que uno se rinde de tratar de controlarlos, comprendendiendo que es su naturaleza crecer y florecer... tarde o temprano.





28 de noviembre de 2011

5 cosas que nos cagan la vida

Hay cosas que no podemos controlar, pero también hay cosas con las que nos cagamos la vida, que YA en este momento, podríamos empezar a cambiar, reflexionando un poco...

Cosa que te caga la vida N°1: No saber quién sos y que no te importe. Es triste, pero la mayoría de las personas van caminando por ahí en automático, porque no conocen otra cosa, porque no saben quienes son, de donde vienen y a donde van. Y tratan de no pensar en eso, porque bueno, nadie sabe de dónde venimos ni a dónde vamos (o eso creen). Me hace pensar en el jueguito de Super Mario, en donde podías hacer el recorrido común, o descubrir alguna plantita loca que te llevaba a las nubes donde no había bichos que te mataran y te llenabas de moneditas. La única diferencia entre el jugador que no descubría esos trucos y el que sí, es que uno era curioso y el otro no.

Cosa que te caga la vida N°2: La búsqueda y/o espera del alma gemela. Yo soy romántica, me gusta creer esta cosa del alma gemela, y que hay una persona perfecta para cada uno y bla bla bla... pero la verdad es que somos 7 mil millones de personas en este planeta. ¿No es lógico que puedas encontrar miles de personas que tengan las características que te gustan? Además, el concepto de alma gemela es engañoso, porque nos hace pensar que somos "mitades" buscando la otra mitad que nos falta; y ¿de dónde salió eso? Si solos nacemos y solos morimos, y en realidad todos venimos del mismo lugar... todos estamos completos. Somos gotas del mismo océano, aunque sea difícil verlo. La única unión que importa realmente es la de todos.

Cosa que te caga la vida N°3: Depender de los demás. No hablo de dependencia económica necesariamente, aunque es aplicable. Depender del otro de cualquier forma; de sus conductas, de las cosas que dicen, de las cosas que hacen, de sus opiniones, de sus creencias... la constante búsqueda de aprobación de otros. Y lo que nos hace sentir mal no son las cosas que nos dicen o hacen, sino que nosotros tomamos esas cosas como una verdad, en vez de verlas como una simple percepción.¿Por qué no creer lo que uno quiere creer y ser lo que uno quiere ser, y dejar que el otro haga lo mismo?

Cosa que te caga la vida N°4: Creer que no te mereces todo lo que queres. "Cada uno tiene lo que se merece". Yo lo cambiaría por "cada uno tiene lo que cree que merece". El Universo no puede contradecirte: El guión se escribe a partir de tus creencias.

Cosa que te caga la vida N°5: Preocuparse por el futuro. Es una conducta aprendida, es decir, nuestros padres, que aprendieron de nuestros abuelos, nos preocupan por el futuro. Desde chiquitos nos preguntan "¿qué querés ser cuando seas grande?".Automáticamente se nos instala la preocupación de saber qué es lo que queremos, cuando en realidad lo preocupante no es cual es tu pasión, sino con qué te vas a mantener económicamente; que aunque parezca imposible, hay gente que logra combinar ambas cosas.

De todas formas, pensamos que
preocupándonos más, haciendo más cosas que no nos gustan, rompiéndonos más el culo, algún día vamos a poder estar estables para así dedicarnos a nuestras pasiones. Círculo vicioso. Es más difícil hacerlo que decirlo, pero yo diría, enfocate en tus pasiones AHORA, y no vas a tener de qué preocuparte después. "No puedes tener un final feliz para un viaje infeliz".

Un perdedor feliz siempre termina ganando.

1 de noviembre de 2011

Carta al que no quiere ver II

Mi estimadísimo señor,


Me dirijo a usted nuevamente porque mi carta anterior ha quedado desactualizada. Verá, yo quería que usted comprendiera mi valor antes de que yo misma lo reconociera. Es como tratar de explicar cómo es una manzana sin haber visto, tocado, olido o saboreado una antes. Y eso nunca funciona, como bien sabrá.

Quiero dedicarle estas líneas para expresarle mi absoluto y completo aprecio por su desprecio. Sí, así como lo lee. Es que he llegado a comprender que el mundo es un espejo de mis pensamientos y mis sentimientos, que tan ocultos pensé que llevaba. Usted ha sido un reflejo de mi. Usted, con su desprecio, con su desvalorización hacia mi persona, me ha hecho comprender que todas esas cosas habían estado en mi primero. Si bien me he aprendido a querer un poco más que hace un tiempo, todavía no había logrado comprender mi verdadero y absoluto valor. En la búsqueda de ese valor que yo siempre supe tener, he encontrado -y sigo encontrando- infinidad de razones por las cuales adoro mi ser, mi personalidad, mi corazón, mi cuerpo y mi mente. Y sé que ahora estoy empezando a reflejar mi aprecio más que mi desprecio.

También quiero agradecerle desde el fondo de mi alma por hacerme sentir tan vacía a pesar de su presencia. Es que a causa de esto, he aprendido que hay un vacío que nadie más que yo misma puedo llenar. He aprendido que mi felicidad solo debería depender de mi misma, y no de las conductas, presencias o ausencias de los demás. Me hizo desear por primera vez y de una vez por todas, dejar de esperar cual Bella Durmiente que alguien me salve, y convertirme en mi propia heroína.

Como si fuera poco todo lo que debo agradecerle, debo expresarle además, que su partida es lo mejor que pudo haberme pasado. Me sorprendí al descubrir mi enorme fuerza y sabiduría. ¡Ya no era tan débil como antes! Fue una prueba fehaciente de que finalmente estoy aprendiendo a tener el control de mi propia mente, y por lo tanto, de mi vida. En conclusión, le agradezco porque usted ha sido mi libertador. Ahora no necesito que nadie reconozca mi valor, porque cada día lo descubro más por mi misma.

Le deseo amor, pues la vida sola se encargará de darle las lecciones que debería haber aprendido. Pero como soy muy buena y generosa a pesar de su absoluta inmadurez, he de darle una pista:

usted era igual a mi. Quien no se aprecia a sí mismo -consciente o inconscientemente- tiene dos posibles experiencias que reflejan esos sentimientos: ser despreciado, o despreciar... y lamento informarle que como dice mi adoradísimo Steven Tyler, now I think the karma cops are coming after you.

Yo que usted y leyendo mis palabras, todavía me enamoraría perdidamente de mi. Pero me alegro que no haya sido el caso, porque si así hubiera sido, yo no hubiera descubierto de quien YO realmente quiero enamorarme.


Atte,

Maravillosa y Encantadamente Desencantada.

Dolor = Amor

This is a call of arms to live and love and sleep togetherWe could flood the streets with love or light or heat, whatever





"El amor que reprimes es el dolor que llevas a cuestas"


Quiero reflexionar un poco sobre esta frase que me parece increíble y relacionarlo con algo muy común que veo está pasando en estos días. Veo que la gente en general, está concluyendo algo así como: "si no amo, nunca voy a sentir dolor".

No podrían estar más equivocados, en mi opinión. Porque no es la presencia del amor lo que causa dolor, sino la ausencia del mismo. No podemos NO amar. Es nuestra naturaleza buscar cosas, personas, lugares, y actividades para amar. No buscamos qué odiar, no buscamos cosas que nos lastimen. Buscamos cosas que nos hagan felices...y las cosas que nos hacen felices son aquellas que amamos.

El amor y el dolor, para mi, son dos caras de la misma moneda. Uno no llora la muerte de alguien que no quiere, uno no se enoja con alguien que no conoce. Quien te provoca dolor es alguien que te importa. Inclusive si esa persona, sos vos mismo/a. Así como podes girar la moneda para ver la otra cara, podes enfocarte desde una perspectiva distinta y ver todo desde otro ángulo.

¿Cuál es esta perspectiva que no estamos viendo?

Que el dolor que sentimos no es culpa de nadie. No es culpa del pasado. No es culpa nuestra. Tenemos la costumbre de echarle la culpa a los demás por absolutamente todo lo que nos pasa, sin asumir la responsabilidad por nuestros propios pensamientos y sentimientos. ¿Quién alimentó el odio, el rencor, la tristeza, la impotencia, la desesperanza?... La respuesta es: nadie más que vos.

El dolor es solamente una indicación de que estás mirando una sola cara de la moneda: la falta de amor, no su presencia. Las situaciones que causan emociones fuertes son aquellas de las cuales podemos aprender a pasos agigantados. Pero la mayoría de la gente no se ocupa en aprender, sino que les encanta hacer lo que me gusta llamar revolver mierda. "De la mierda se hace abono para que crezcan las flores después", me dijeron una vez. No podría ser más cierto. La transformación depende de vos, de tu reflexión, de tu búsqueda de la enseñanza que te da cada experiencia; no del sufrimiento de repasar los hechos una y otra vez pensando qué podrías haber hecho diferente para que esto no pasara, o de culpar al otro, o de victimizarse.

La experiencia (dolorosa o no) trae conocimiento, el cual trae compresión, el cual siempre lleva de nuevo al amor.

La próxima vez que sientas dolor... espero que recuerdes que es proporcional al amor que tenes dentro y te negas a darte, a vos mismo, y a los demás.

1 de octubre de 2011

Sos vos


And the secret door swings behind us~


-Sos vos, ¿no?-


Le dijo ella desde una bruma rosada con aroma a... ¿a qué? a primavera. El olor a flores, a mujer, lo envolvía y repentinamente se sintió... algo exitado y su respiración se estaba haciendo cada vez más profunda. Ella lo observaba con la curiosidad y alegría que tendría un niño que descubre un extraterrestre en su jardín.
-Sos vos... sí, sí, ¡sí! sos vos. ¡Sos vos!-, dijo sonriendo con la boca abierta y apoyando ambas manos sobre sus mejillas, maravillada.

No entendía nada. Quizás el extraterrestre era ella, porque no podía dejar de mirarla, sus ojos oscuros y profundos le daban una sensación de vértigo, como si pudiera caer dentro de ellos, como en un pozo ciego, y perderse por siempre... o encontrarse.


-¿Qué... quién... soy?-, logró articular. Sentía los labios secos y sabía que ella podía mojarlos. Ya podía sentir su lengua, su saliva, su gusto. Cerezas.


-Sos vos... tenes... tenes... ese brillito en los ojos. Y tus brazos, estos brazos...- dijo ella acariciándolos, como si fueran de oro.
El calor de sus manos se extendió por todo su cuerpo y se convirtió en una especie de fiebre en su rostro. "Esto deben sentir las plantas cuando llueve después de una larga sequía", pensó incoherentemente.
-Y tus labios. Y tu pelo. Tu olor. Tus cejas. Tu voz. Vos... es exacto lo que... Lo supe desde que te vi. ¡No, ni siquiera desde que te vi! Te sentí... te sentí cerca... sentí tu presencia tantas veces, y no podía verte. Pero al fin te reconocí. Estoy segura que sos vos-, dijo ella, tomando sus manos. Parecía imposible concentrarse para hablar, para emitir sonidos, para expresar lo que estaba sintiendo.

-Yo... v-vos, ¿vos quien sos?- preguntó él. Sus caricias en las palmas de las manos le hacían cosquillas que subían por sus brazos hasta su espalda dándole deliciosos escalofríos.


-Soy yo...-, dijo ella inclinando la cabeza. Su cabello largo rozó su mejilla mientras acercaba su cara, sus labios, la fuente de donde tanto deseaba beber.
Abrió la boca como para decir algo, pero en cambio no dijo nada.

Entonces se despertó. Sudoroso, con una fuerte erección, una amplia sonrisa dibujada, un bello mareo, y un leve recuerdo de un perfume. No podía recordar exactamente qué había soñado, aunque evidentemente había sido con una mujer. Se le vino a la cabeza que alguna vez había leído que todas las personas con las que soñamos, son personas que alguna vez conocimos. Pero no tuvo demasiado tiempo para pensar en ello porque
ya se le hacía tarde para ir al trabajo. Se duchó todavía medio dormido, se vistió y emprendió su día como cualquier otro día. Sin embargo sentía que había olvidado algo importante, y no sabía qué. "¿Será que dejé el gas abierto? ¿Me olvidé algún cumpleaños? ¿Qué día es?", pensaba mientras iba a comprar el almuerzo a la rotisería de la vuelta del laburo, como siempre. Iba mirando el piso con las manos en los bolsillos por el frío y casi se los choca, por enésima vez. La vecina de al lado de la rotisería acababa de salir a pasear al perro, y el bicho tenía la manía de cruzarse en su camino. Levantó la vista y miró a su dueña, quien le dedicó una sonrisa como pidiendo disculpas, y siguió su camino.
Fue un segundo, pero todas las sensaciones que había tenido esa mañana, volvieron. De repente se sintió agitado y mareado. El corazón empezó a palpitarle fuertemente. Ese olor... sus dientes... sin saber por qué, se dio media vuelta y la buscó desesperadamente. Solo se había alejado unos pocos metros. Se había sentado en un banco bajo un cerezo. Nunca hacía lo que en realidad quería hacer. Normalmente hubiera intentado reprimir esas sensaciones y seguir con sus tareas. Pero esta vez sus piernas caminaron por inercia hasta ella. Se acercó tímidamente. No sabía qué iba a decir, pero algo tenía que decir. Cuando se arrepintió ya estaba demasiado cerca y ella había levantado la vista para mirarlo. Entonces él se sentó al lado suyo, sintiendo una extraña sensación de magnetismo y alegría... sonrió maravillado observando cómo ella hacía lo mismo, sentía lo mismo, y sin pensarlo, se escuchó decirle dos palabras:

-Sos vos...



Otras historias:

Noche de viernes
La chiquita

Miedo a Soledad
Miedo a Soledad II

31 de mayo de 2011

Creás lo que creés

Mirando este programa, rescato algo que me parece interesantísimo para pensar. El actor Jim Carrey está hablando de una creencia que sacó de un libro llamado "Anagrams", y esto es lo que dice:

"Todos empezamos con una falsa creencia sobre nosotros mismos. Con alguna cosa falsa en la que creemos a través de nuestras vidas... "No lo merezco", "no soy adorable", "voy a fracasar". Cualquiera sea la creencia básica y errónea que tienes sobre ti mismo, formas tu personalidad alrededor de ella."

Carrey explica que esto lo ayuda a desarrollar sus personajes, para comprender y poder expresarlos, buscando esa semilla que empezó todo, esa creencia que se plantó ahí y formó a la persona a través de los años.

Si fueras un personaje en una película y alguien te representara... ¿Cuál sería esa creencia falsa? ¿Podes ver por qué hoy sos como sos debido a lo que pensas acerca de vos mism@?

¿Sos capaz de reconocer que hoy podes empezar a cambiar esa creencia, así como se puede plantar una nueva semilla, para convertirte en quien realmente quisieras ser?



Believe that life can change
That you're not stuck in vain
We're not the same, we're different
Tonight

EDIT: Agrego una frase sacada de Prison Break que me encantó:

"Somos cautivos de nuestras propias identidades viviendo en prisiones de nuestra propia creación".

24 de mayo de 2011

No porque sea lo más lógico, es lo más real



~They made it far to easy to believe that true romance can't be achieved these days...~ ♥

“No porque sea lo más lógico, es lo más real”.
Un día se me ocurrió esa frase jugando al Buscaminas. Porque era lógico que la mina que faltaba para ganar el juego, estuviera en el cuadradito de al lado. Pero no... si bien las minas están escondidas en un lugar específico para que las encuentres, las pistas a veces son un poco confusas.

“No porque sea lo más lógico, es lo más real”...

¿Cuántas veces en la vida nos guiamos por nuestros análisis subjetivos de las cosas? ¿Y cuántas veces, aquello que es lógico para nosotros, es un disparate para otro? Lógica... vivimos buscando lógica. Como si eso realmente existiera fuera de las ciencias exactas. Pero nos enseñan a pensar así... en casa, en la escuela, en la facultad, en el trabajo... una no puede andar deseando o diciendo cosas que no están comprobadas, que no son razonables y aceptadas por el resto de la sociedad.

Es que eso es la "lógica". Conceptos de realidades que han creado los demás por nosotros.

Nos basamos siempre en hechos, en acciones, en pasados y en lo que vemos y oímos, usando todo eso de fundamento para decidir si algo es lógico o no, para comprobar que tenemos RAZÓN (aunque sea horrible tenerla)... como si todo eso fuera la verdad absoluta, lo que llamamos REALIDAD. Y la verdad es que, si lo pensas, la realidad es subjetiva. Al que vio fantasmas, lo tratan de loco. Al que cree en el amor en estos tiempos, lo tratan de boludo...

Siempre hay más de una posibilidad, realidades que no se alcanzan a ver, sentimientos enmascarados y oportunidades perdidas... las cuales solamente pueden ser aprovechadas si dejamos de buscar la lógica.


No porque creas que las cosas son como vos pensas, lo son.
No porque sea lo más lógico, es lo más real.




8 de mayo de 2011

Miedo a Soledad II




El bar estaba lleno de gente. Las luces de colores y las sombras jugaban con su mente mientras se adentraba en el tumulto de la mano cálida y protectora de Gaspar... debía encontrar a Melisa, rápido... al menos para desearle un feliz cumpleaños, bailar un par de canciones, regalarle unas cervezas y salir de ahí corriendo, salir antes de encontrarlo. Podía verlo aunque no estuviera ahí, todos aquella noche tenían algo de él. Sus pantalones, su voz, su collar, su pelo, su sonrisa. Sentía la presencia de Nazareno en el lugar, o quizás estaba volviéndose loca. Quizás podía verlo en cualquier persona porque de alguna forma él se había aferrado a su cuerpo, a su cerebro, como un parásito. Él seguía viviendo en ella, latente, esperando.


Luego de tomar algunos tragos, se sintió un poco más relajada. Melisa la estaba pasando muy bien. Un pensamiento arremetió contra ella como un viento frío, inesperado: "se la habrá cojido a ella también?".
Gaspar le dio un beso suave en los labios antes de irse al baño de caballeros. La había dejado sola, desprotegida. Empezó a transpirar, a pesar de que tenía frío. A su alrededor todos cantaban y bailaban alguna canción de moda que ella no reconocía. La cumpleañera armó un trencito invitando a todos a seguirla, agitando una maraca fosforescente y repartiendo gorros de cotillón. Soledad quedó envuelta en el medio de la cadena de gente, que se desplazaba veloz, escandalosa, empujándola. En cada rostro que pasaba por delante suyo creía ver a Nazareno... hasta que finalmente lo vio. Estaba ahí después de todo. Tal vez tuviera suerte y al menos él no la hubiera visto.

Soledad atravesó el lugar respirando agitadamente, buscando a Gaspar. No supo distinguir si era el efecto del alcohol, el ataque de pánico o simplemente angustia. Dio vueltas en el bar sin encontrarlo. Por un segundo se le cruzó la idea de que se había ido, que la había abandonado. Después lo imaginó en la puerta del baño, besándose con alguna fulana. Cerró los ojos y se obligó a enfocarse. Gaspar no haría nunca una cosa así. Él no era así. Definitivamente había tomado demasiado, y ni sus piernas ni su mente le hacían caso. Decidió ir al baño a mojarse la cara, pero antes de llegar, una mano la frenó tomándola por la cintura.


-¿Perdiste a tu novio?-, dijo Nazareno, con una mueca. Soledad se sintió mareada.

-Sí... ¿sabes dónde está?- logró contestar.

-No...- dijo él, prendiendo un cigarrillo. Soledad se apoyó contra la pared detrás suyo, mientras el mundo daba vueltas a su alrededor. Con el cigarrillo todavía en la boca, Nazareno apoyó las manos en la pared a sus costados, atrapándola. La miró fijamente y acercando su boca a la suya le dijo:

-Decime... ¿qué tiene él que no tenga yo?-. Sus labios dejaban al descubierto una sonrisa burlona. Soledad lo miró, indefensa, débil. Pensó por un momento, recordando la mano cálida de Gaspar, sus labios suaves, su mirada tierna. Su abrazo protector.
-Amor-
, contestó.


-Miedo a Soledad (parte 1)
Tal vez te gusten también:

-Noche de viernes
-La chiquita

24 de abril de 2011

Miedo a Soledad

Sol se acostó a su lado, vencida. Observó cómo la luz tenue de la noche iluminaba su rostro perlado de transpiración y pensó en la forma en que el humo del cigarrillo danzaba a su alrededor envolviéndolos en una atmósfera pasajera, efímera… como todo en aquella noche de otoño.
Todavía intentando normalizar la respiración, se recostó de lado, mirándolo
detenidamente. Su boca, vista de perfil, parecía un corazón. Que él no quisiera darle amor, no significaba que ella no estuviera dispuesta a dárselo de todas formas. Estiró el brazo derecho y le acarició suavemente el pecho y el mentón, deleitándose ante el tacto de su barba de un día contra la yema de los dedos, mientras él miraba a la nada concentrado en su cigarrillo, como si éste fuera el último que fumara en su vida.

-¿Cómo es que no estás de novio todavía?- preguntó Soledad.
-¿De novio? ¿Por? No sé…- dijo él, algo sorprendido.
-Sí… ¿Me vas a decir que no querés?- Nazareno se acomodó repentinamente, y Soledad retiró su mano.
-Sí, bah, qué sé yo… no. No sé, no se dio-, contestó él, algo confundido. -¿Y vos?-, agregó.

-Yo… no tuve muy buena suerte que digamos…- dijo ella, con una triste sonrisa.

-Es que ni da “estar por estar”-, dijo él, aplastando el pucho contra el cenicero. Las cenizas ardieron por un segundo y luego se apagaron, grises, muertas. –No creo que me vaya a poner de novio pronto, lo veo muy, muy lejos-.

Soledad se quedó en silencio por un momento. Podía ver detrás de cada una de sus palabras y acciones la no correspondencia de sus deseos con sus creencias. Un disfraz, una careta que Nazareno se había puesto hacía mucho tiempo, y que se le había ido pegando a la cara, hundiéndose en su piel hasta que él había empezado a reconocerse sólo con ésta puesta, para no volver a ver qué había debajo.

-Sí, no da “estar por estar”… pero ¿te gusta esto?-, dijo finalmente Sol.

-¿Esto?-. Sus voces eran susurros, casi como si quisieran callar los secretos que guardaban en lo más profundo de sus pensamientos.
-Esto. El vacío… no tener nadie en quien pensar… No sé… ¿no extrañas estar de novio?- preguntó ella, enrulando un mechón de pelo entre sus dedos.

-Y, a veces sí. Cuando me acuerdo como era…-, dijo él, mirando el techo fijamente.

-¿Pero?-
Él suspiró.
-Pero no sé, no creo que vuelva a tener eso, ya es diferente. No sé si quiero estar de novio ahora-.

-No veo por qué… sos un chico dulce en el fondo, yo lo sé… estoy segura de que sí queres-, dijo Soledad, mientras se incorporaba y se empezaba a vestir sentada de espaldas a él.

-Si quisiera, creo que ya tendría, Sol…-, dijo él, poniendo sus manos bajo la cabeza con aire de arrogancia.
-Queres… estoy segurísima-, dijo Soledad, todavía de espaldas.
-¿Y cómo estás tan segura, a ver? Casi no me conoces...-, dijo Nazareno irguiéndose, curioso. Soledad se dio vuelta, lo miró a los ojos, lo tomó del mentón suavemente y lo acercó a ella.
-Porque en cada cosa que decís, no veo apatía, no veo que estés contento así, no veo frivolidad… veo dolor, veo sufrimiento… y miedo, MUCHO, pero mucho miedo.



Sol besó lentamente los labios de forma de corazón que él no sabía tener, se puso los zapatos y sin mirar atrás, cerró la puerta deseando que tras su partida el miedo que lo estaba ahorcando soltara levemente sus dedos para que él, lentamente, algún día, volviera a respirar.







"No te preocupes, tu secreto está a salvo conmigo. No le diré a nadie que tienes sentimientos".



6 de abril de 2011

Todo sirve para algo, y nada sirve para todo

Cuando dejo a un lado mi DIGNIDAD y mi ORGULLO, soy feliz.

Me pasa re poco eso, soy demasiado orgullosa... todo el tiempo... todo se reduce al orgullo y el miedo, cualquier cosa que me cague la vida, entra en alguna de las dos categorías. Y es gracioso que dejando de lado la dignidad y el orgullo es como que te liberas del miedo...y ahí sí no te puede frenar nada. Ahí sí es fácil ver que lo que querías estuvo siempre ahí, que el orgullo no hace otra cosa que hacerte más infeliz, "protegerte" de quedar expuesta, ¿expuesta a qué? ¿a más dolor del que ya estás sintiendo? ¿o a conseguir lo que querías?

¿Vas a negarte que querés lo que querés, solamente porque te parece que lo que querés está mal? ¿Porque te comparas con los demás y pensas que deberías estar en otro lugar? ¿Y por qué está mal? ¿Porque pensas que más adelante te va a causar más dolor? ¿Pensas que el presente, ese momento en que estás haciendo lo que querías hacer, no vale un carajo porque es eso, solo un momento? ¿Que los recuerdos, las experiencias, los descubrimientos y el aprendizaje se tiran a la basura? Bien sabes que nada de lo que aprendiste te vino mal nunca... cada cosa que hiciste, por más insignificante que pareciera, sirvió para algo después. ¿Vas a cerrarte a la posibilidad de ser quien querés ser? ¿Está mal porque sabes que siempre va a ser lo mismo, que nunca te vas a sentir completa? ¿Que siempre vas a querer más de lo que ya tenés? Como si pudieras cambiarlo eso, estás destinada a siempre desear más y más y más...

Sabes que todo sirve para algo y que nada sirve para todo. Pero algo es más que nada, y por lo tanto... preferir nada antes que algo, no me sirve. No hasta que termine de aparecer todo.

21 de marzo de 2011

De Desencantada para los lectores ♥

Hoy quiero dirigirme a todas aquellas bellísimas personas que de vez en cuando se toman la molestia de hacer un click, entrar en este blog, y tomarse el tiempo para leer -y a veces, comentar- las boludeces que escribo, desde hace ya varios años.

Antes que nada, les quiero agradecer , porque fueron ustedes -pocos o muchos, hace bien saber que alguien está del otro lado apreciando mis palabras-, sumados a las ganas que tenía de transmitir muchas de las cosas que aprendí en estos últimos años, los que me motivaron a escribir una historia, que quizás algún día llegue a convertir en un libro (así con tapita, en la estantería de una librería top), aunque lo lea sólo mi madre y unos pocos amigos. Como dicen, "ten un hijo, planta un árbol, escribe un libro"... creo que lo único que me importaba desde chica era la última, y bueno, mal o mejor, esté terminado o no, siento que ya lo hice.

Revisando el blog, vi mucha pero mucha "agresión" hacia el sexo masculino. No lo voy a negar, me han hecho enojar, sufrir y romperme el coco intentando entenderlos, CARAJO! Y mi intención siempre fue ayudar a otras pelotudas como yo, aunque sea haciéndoles saber que no estaban solas, que a casi todas nos pasa lo mismo en algún momento y que lo importante es aprender de los errores. Sin embargo, últimamente vi que hay muchos chicos que también leen este blog. ¿Será porque no se identifican con los chicos de los que hablo, sino con los que se terminan ganando a las chicas que les gustan?... En fin, no sé... de ninguna forma quise que este blog fuera feminista, pero sepan entender las etapas por las que pasó (y pasa) la autora y su estado mental (?) al hacer catarsis en este espacio.

ASI---------->

Si bien el 98% de los posteos hablo de ustedes, de sus comportamientos, la intención no es bardearlos, sino un llamado de atención sobre ciertas cosas, tanto para ustedes como para las chicas. Cada vez que se habla de un tema, en realidad se está hablando de dos... por ejemplo, en el último posteo, estoy planteando si Facebook acobarda a los hombres. Pero por otro lado, implícitamente (quizás debería aclararlo), estoy diciendo "mujeres, ¿ustedes les dan bola si hacen esto? ¿Ustedes permiten que se comporten así? ¿Esto es lo que quieren, o quieren hacer algo por cambiarlo? ¿Por qué permitimos que pase esto, cuando nos rompe las bolas a todos?".


Todo lo que escribo es un llamado a la reflexión, de ambas partes, con el ÚNICO fin de que aprendamos a ser más fieles a nosotros mismos, a lo que queremos, y que por supuesto, lo consigamos, en vez de estar sufriendo!

Ah... estuve agregando
etiquetas a casi todos los posteos, para su comodidad, como por ejemplo "consejos para corazones rotos" (esa es buena) o "histéricos" (me van a venir a cagar a palos un día, lo sé) y ahora me voy a dedicar a hacer un apartado acá al costadito ------------> de los posteos más memorables, más comentados y que más me "agradecieron" (mamá, zoy una eztreshaaaaa!!). Besos!

Desencantada.

8 de enero de 2011

Amar y dejar ir

La vida misma provoca que pases por dos situaciones, una y otra vez:

Que ames y que tengas que dejar ir aquello que amas.
Y sólo hace que lo dejes ir,
para que vuelvas a hacerlo todo de nuevo.

Un amor, una casa, un trabajo, una amistad, un hobbie, una costumbre.

El amor puro por cualquier cosa, dura un pequeño momento, si lo comparamos con el tiempo que lleva dejarlo ir.

¿Y por qué tenemos que dejarlo ir?
Porque ese amor ya no nos hace sentir bien.
Porque ese trabajo ya no nos deja crecer.
Porque esa casa, que una vez fue tan acogedora, es ahora sofocante.
Porque esa amistad se debilitó.

Aunque sean razones muy válidas y lógicas para dejar de amar (el aburrimiento, el dolor, la impotencia, el miedo, la costumbre, etc, etc), el amor sigue ahí. Quizás porque es irracional, o porque todo lo que alguna vez fue, todavía existe, viviendo de recuerdos...
Ya no es un amor puro, porque está contaminado por esta mezcla de emociones que te provocan; pero está. Y es ese amor contaminado lo que causa la contradicción:
Odio, pero amo.

El “pero amo” se convierte en la parte de la balanza que más pesa…
Aunque si lo pensáramos bien, en el momento en que aparece "odio" en la ecuación, nos daríamos cuenta de que algo está muy, muy mal...

Y entonces no dejamos ir...

Y si no dejamos ir,
quedamos contaminados...
Si no dejamos ir,
no hay forma de volver a sentir amor puro.

¿Se puede dejar de amar a voluntad?
No.
¿Se puede volver a amar?
Sí.
¿Se puede volver a amar lo que se dejó de amar?
No.
¿Se puede dejar ir, para dejar de amar?
Sí...