"El amor que reprimes es el dolor que llevas a cuestas"
Quiero reflexionar un poco sobre esta frase que me parece increíble y relacionarlo con algo muy común que veo está pasando en estos días. Veo que la gente en general, está concluyendo algo así como: "si no amo, nunca voy a sentir dolor".
No podrían estar más equivocados, en mi opinión. Porque no es la presencia del amor lo que causa dolor, sino la ausencia del mismo. No podemos NO amar. Es nuestra naturaleza buscar cosas, personas, lugares, y actividades para amar. No buscamos qué odiar, no buscamos cosas que nos lastimen. Buscamos cosas que nos hagan felices...y las cosas que nos hacen felices son aquellas que amamos.
El amor y el dolor, para mi, son dos caras de la misma moneda. Uno no llora la muerte de alguien que no quiere, uno no se enoja con alguien que no conoce. Quien te provoca dolor es alguien que te importa. Inclusive si esa persona, sos vos mismo/a. Así como podes girar la moneda para ver la otra cara, podes enfocarte desde una perspectiva distinta y ver todo desde otro ángulo.
¿Cuál es esta perspectiva que no estamos viendo?
Que el dolor que sentimos no es culpa de nadie. No es culpa del pasado. No es culpa nuestra. Tenemos la costumbre de echarle la culpa a los demás por absolutamente todo lo que nos pasa, sin asumir la responsabilidad por nuestros propios pensamientos y sentimientos. ¿Quién alimentó el odio, el rencor, la tristeza, la impotencia, la desesperanza?... La respuesta es: nadie más que vos.
El dolor es solamente una indicación de que estás mirando una sola cara de la moneda: la falta de amor, no su presencia. Las situaciones que causan emociones fuertes son aquellas de las cuales podemos aprender a pasos agigantados. Pero la mayoría de la gente no se ocupa en aprender, sino que les encanta hacer lo que me gusta llamar revolver mierda. "De la mierda se hace abono para que crezcan las flores después", me dijeron una vez. No podría ser más cierto. La transformación depende de vos, de tu reflexión, de tu búsqueda de la enseñanza que te da cada experiencia; no del sufrimiento de repasar los hechos una y otra vez pensando qué podrías haber hecho diferente para que esto no pasara, o de culpar al otro, o de victimizarse.
La experiencia (dolorosa o no) trae conocimiento, el cual trae compresión, el cual siempre lleva de nuevo al amor.
La próxima vez que sientas dolor... espero que recuerdes que es proporcional al amor que tenes dentro y te negas a darte, a vos mismo, y a los demás.

