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1 de noviembre de 2011

Dolor = Amor

This is a call of arms to live and love and sleep togetherWe could flood the streets with love or light or heat, whatever





"El amor que reprimes es el dolor que llevas a cuestas"


Quiero reflexionar un poco sobre esta frase que me parece increíble y relacionarlo con algo muy común que veo está pasando en estos días. Veo que la gente en general, está concluyendo algo así como: "si no amo, nunca voy a sentir dolor".

No podrían estar más equivocados, en mi opinión. Porque no es la presencia del amor lo que causa dolor, sino la ausencia del mismo. No podemos NO amar. Es nuestra naturaleza buscar cosas, personas, lugares, y actividades para amar. No buscamos qué odiar, no buscamos cosas que nos lastimen. Buscamos cosas que nos hagan felices...y las cosas que nos hacen felices son aquellas que amamos.

El amor y el dolor, para mi, son dos caras de la misma moneda. Uno no llora la muerte de alguien que no quiere, uno no se enoja con alguien que no conoce. Quien te provoca dolor es alguien que te importa. Inclusive si esa persona, sos vos mismo/a. Así como podes girar la moneda para ver la otra cara, podes enfocarte desde una perspectiva distinta y ver todo desde otro ángulo.

¿Cuál es esta perspectiva que no estamos viendo?

Que el dolor que sentimos no es culpa de nadie. No es culpa del pasado. No es culpa nuestra. Tenemos la costumbre de echarle la culpa a los demás por absolutamente todo lo que nos pasa, sin asumir la responsabilidad por nuestros propios pensamientos y sentimientos. ¿Quién alimentó el odio, el rencor, la tristeza, la impotencia, la desesperanza?... La respuesta es: nadie más que vos.

El dolor es solamente una indicación de que estás mirando una sola cara de la moneda: la falta de amor, no su presencia. Las situaciones que causan emociones fuertes son aquellas de las cuales podemos aprender a pasos agigantados. Pero la mayoría de la gente no se ocupa en aprender, sino que les encanta hacer lo que me gusta llamar revolver mierda. "De la mierda se hace abono para que crezcan las flores después", me dijeron una vez. No podría ser más cierto. La transformación depende de vos, de tu reflexión, de tu búsqueda de la enseñanza que te da cada experiencia; no del sufrimiento de repasar los hechos una y otra vez pensando qué podrías haber hecho diferente para que esto no pasara, o de culpar al otro, o de victimizarse.

La experiencia (dolorosa o no) trae conocimiento, el cual trae compresión, el cual siempre lleva de nuevo al amor.

La próxima vez que sientas dolor... espero que recuerdes que es proporcional al amor que tenes dentro y te negas a darte, a vos mismo, y a los demás.

19 de abril de 2010

Delirio febril

Si hoy fuera mi último día en la Tierra
No habría nada mejor que hacer,
mirar las nubes teñirse de rosa en el atardecer.

Nada de aventuras, nada de emoción,

Solamente evaporarme mientras suena una canción.


No quiero darte explicaciones,

Ni que saltes a conclusiones.

Deberías saber que soy una persona complicada,

No vas a poder resolverme con una mirada.


Es que…


¡El mundo es tan grande y yo tan pequeña!
Me siento débil, no quedan fuerzas.

¿Cuántas mañanas más van a angustiarme?

Las noches deberían ser eternas…

Yo…

Quería compartir miles de bellezas.

Quería enseñarte la magia que nadie tiene en cuenta.

Tenía tantos detalles que mostrarte,

Habían tantas perspectivas que nunca encontraste…


Pero tristemente yazgo aquí resignada.

Quedaré así, por siempre enterrada…

Ocultando sutilezas que fueron ignoradas,

Y, como ahora, completamente olvidada.


Pero no puedo evitar preguntar,

Si el último día fuera hoy,

¿Escucharías finalmente mi dolor?
¿Importaría que ya no esté con vos?


“Me voy flotando,
me extinguiré en el silencio”(Pasta de hablar, Babasónicos).

18 de agosto de 2009

Heridas

Aceptar algo no significa que no cause más dolor.

No sé si es posible estar totalmente en paz con uno mismo. No sé si existe la aceptación total de algo que nos causó sufrimiento alguna vez. Supongo que también depende de la profundidad y de la cantidad de heridas que uno tenga. Todo tiene que ver con qué tipo de herida es, cuánto tiempo toma en curar, si es que se puede curar, y si durante la curación se infectó o no.
No es lo mismo tener una herida que miles. No es lo mismo tener una herida profunda que tener un montón superficiales. Un par de heridas superficiales en un plazo de tiempo relativamente corto y sin demasiadas complicaciones (infecciones), sanan bastante rápido.
Las peores son las heridas profundas; las que estamos acostumbrados a tener, porque siempre permanecen por períodos de tiempo muy extensos y jamás llegan a completar su curación, ya sea porque la interrumpimos o la dejamos de lado. Básicamente lo que hacemos es cuidarlas (o ignorarlas) hasta donde podemos, lo cual no es suficiente, porque cuanto más profunda es la herida más tiempo de cicatrización necesita. Entonces cuando la cascarita se está formando, nos hacemos los vivos porque creemos que ya está, que ya sanó. Ahí es cuando volvemos a hacer cosas que nos lastimaron, pensando que ya no van a tener efecto. Pero la verdad es que la cascarita necesita quedarse por un tiempo y nosotros la arrancamos antes de que cumpla su trabajo. Entonces la herida vuelve a sangrar. Vuelve a necesitar cuidado, nos advierte que todavía no está lista. Creo que las heridas más profundas se van curando muy de a poco por culpa de nuestro ego, que insiste en actuar superado diciendo que ya está todo enterrado cuando no es así.

Y una herida que nunca terminó de curar, necesita sangrar.

18 de noviembre de 2008

Las 5 etapas del duelo

El duelo no existe solamente cuando se muere algún ser querido. El duelo existe en todo. Cada situación que en algún momento nos dio satisfacción y que debe dejarse, trae consigo un proceso necesario de duelo, un proceso psicológico para poder dejarlo atrás. Si el proceso se interrumpe, se intenta tapar con otras cosas, o si no se puede completar, entonces uno queda estancado.
Cualquier cambio importante necesita su duelo.
Se dice que hay cinco etapas:
1) La negación y el aislamiento. Nos mentimos a nosotros mismos, que lo que pasó no pasó, que las cosas no son así, y nos aislamos para pensar mejor.
2)La ira. Nos enojamos porque entendemos que sí es así, y empiezan las preguntas, "por qué a mi?"
3)La negociación. Entendemos como son las cosas, pero le buscamos una vuelta de tuerca, algo que nos conforme, algo que tenga sentido, algo que creamos que pueda hacer que las cosas mejoren.
4)Depresión. No negamos más, vemos las cosas como son. No intentamos negociar, vemos que no funciona. Nos debilitamos, necesitamos estar mal. Si nos intentan animar, es peor. Necesitamos sentir el dolor, no taparlo, no deformarlo; nos rendimos.
5)Aceptación. Entendemos que el dolor es parte de la vida, que la experiencia que pasamos debía ser así por algún motivo. La aceptación no es felicidad, pero trae paz, y una mínima esperanza que es la que nos lleva a seguir.

No intentes tapar el dolor, no intentes buscar otra salida. Primero hay que digerir las cosas, el proceso es lento, pero es importante que lo hagas. Si no, podés estar atrapado toda tu vida en uno de estos pasos, y adiviná? nunca vas a ser feliz.