Ladrillo por ladrillo vas construyendo una pared, midiendo el espacio, nivelando, emprolijando.Estas ocupado, pero te hace feliz el propio trabajo. Un día termina la construcción (o tal vez, te cansas de construír, llegó demasiado alto y necesitás parar); la miras, estas satisfecho.
Un día la pared se pone vieja...se deshace, se deforma, se despinta, deja de ser perfecta porque al fin tenés el tiempo de observarla y buscarle los defectos. Querías otra cosa, pero te salió así. Y ahora? Y ahora intentás darle la vuelta, intentás treparla. La pared te hace sentir encerrado, sin posibilidades, ya no hay nada por hacer, ya es muy tarde para empezar de nuevo. Y aunque te escapes sigue ahí, cada vez más destruída, porque los sueños que pusiste en ella ya no se reflejan ahí, se reflejan afuera. Tras pensarlo y pensarlo entre sus ladrillos sofocantes decidís que no queda otra opción que tirar esa pared abajo. Esa pared que construíste con tanto entusiasmo, a la que le dedicaste tanto tiempo y que entre cada fila de ladrillos tiene mil recuerdos. Te da cansancio el sólo pensar en empezar de nuevo. Te echas atras: " y si me quedo con la misma? quizás algún día vuelva a ser lo mismo de antes....no."
La decisión está tomada...y tengas el coraje para hacerlo vos mismo o no, se va a venir abajo...no queda otra que seguir construyendo, esperando que algún día, esa sea la definitiva. O acaso somos constructores innatos? no. Todos tenemos que aprender de cero, cada vez. son muy pocos aquellos que para sus primeras paredes piensan en todas las posibilidades que se ajusten a sus necesidades...
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16 de marzo de 2009
18 de noviembre de 2008
Las 5 etapas del duelo
El duelo no existe solamente cuando se muere algún ser querido. El duelo existe en todo. Cada situación que en algún momento nos dio satisfacción y que debe dejarse, trae consigo un proceso necesario de duelo, un proceso psicológico para poder dejarlo atrás. Si el proceso se interrumpe, se intenta tapar con otras cosas, o si no se puede completar, entonces uno queda estancado.
Cualquier cambio importante necesita su duelo.
Se dice que hay cinco etapas:
1) La negación y el aislamiento. Nos mentimos a nosotros mismos, que lo que pasó no pasó, que las cosas no son así, y nos aislamos para pensar mejor.
2)La ira. Nos enojamos porque entendemos que sí es así, y empiezan las preguntas, "por qué a mi?"
3)La negociación. Entendemos como son las cosas, pero le buscamos una vuelta de tuerca, algo que nos conforme, algo que tenga sentido, algo que creamos que pueda hacer que las cosas mejoren.
4)Depresión. No negamos más, vemos las cosas como son. No intentamos negociar, vemos que no funciona. Nos debilitamos, necesitamos estar mal. Si nos intentan animar, es peor. Necesitamos sentir el dolor, no taparlo, no deformarlo; nos rendimos.
5)Aceptación. Entendemos que el dolor es parte de la vida, que la experiencia que pasamos debía ser así por algún motivo. La aceptación no es felicidad, pero trae paz, y una mínima esperanza que es la que nos lleva a seguir.
No intentes tapar el dolor, no intentes buscar otra salida. Primero hay que digerir las cosas, el proceso es lento, pero es importante que lo hagas. Si no, podés estar atrapado toda tu vida en uno de estos pasos, y adiviná? nunca vas a ser feliz.
Cualquier cambio importante necesita su duelo.
Se dice que hay cinco etapas:
1) La negación y el aislamiento. Nos mentimos a nosotros mismos, que lo que pasó no pasó, que las cosas no son así, y nos aislamos para pensar mejor.
2)La ira. Nos enojamos porque entendemos que sí es así, y empiezan las preguntas, "por qué a mi?"
3)La negociación. Entendemos como son las cosas, pero le buscamos una vuelta de tuerca, algo que nos conforme, algo que tenga sentido, algo que creamos que pueda hacer que las cosas mejoren.
4)Depresión. No negamos más, vemos las cosas como son. No intentamos negociar, vemos que no funciona. Nos debilitamos, necesitamos estar mal. Si nos intentan animar, es peor. Necesitamos sentir el dolor, no taparlo, no deformarlo; nos rendimos.
5)Aceptación. Entendemos que el dolor es parte de la vida, que la experiencia que pasamos debía ser así por algún motivo. La aceptación no es felicidad, pero trae paz, y una mínima esperanza que es la que nos lleva a seguir.
No intentes tapar el dolor, no intentes buscar otra salida. Primero hay que digerir las cosas, el proceso es lento, pero es importante que lo hagas. Si no, podés estar atrapado toda tu vida en uno de estos pasos, y adiviná? nunca vas a ser feliz.
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