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13 de noviembre de 2010

Recuerdos del futuro

Querida Yo del pasado:

Te escribo esta carta para brindarte paz, sabiduría y fortaleza. Quiero que sepas con absoluta seguridad -ya que yo no tuve la suerte de que me escribiera ningún Yo futuro- que todo va a estar bien.

Quisiera empezar por lo que crees que es tu propósito en la vida. De niña siempre creíste que ser alguien importante y respetado que cambiara las vidas de los demás era la misión de todas las personas que llegaron a este mundo, lo lograran o no. Pero es necesario que sepas que si bien podes hacer la diferencia para muchos, no viniste a salvar a nadie, ni a ganarte el respeto de tus pares, ni a cerrarles el pico a los que piensan mal de vos. No necesitas de nada ni nadie, porque sos una persona importante, digna y capaz de cualquier cosa desde el momento en que naciste... no sé por qué con el paso de los años lo olvidaste, pero aquí estoy para recordártelo.

A medida que crezcas descubrirás que en cada persona hay otras dos: la que verdaderamente es, y la que vos crees que es. Aunque al principio será difícil saber percibir cuál es la real, el tiempo lo dirá. Verás que aquellas personas que creías felices, son las más miserables. Aquellas que parecían tan especiales, no lo eran. Aquellas que parecían tan insignificantes, te pueden salvar la vida. Todo depende de la perspectiva que elijas. No te preocupes; tu vida no tiene por qué ser como las suyas. Cada cual hace lo que hace y está bien. No busques vengarte de aquellos que te hirieron; la vida les está enseñando a todos las mismas lecciones a través de diferentes experiencias.

Por eso, toma a las personas como compañeras de un viaje, pero no dejes que te influencien ni te repriman en tu camino. Solo escuchate a vos misma.

La relación más importante que tengas en tu vida, (descubrirás con el tiempo)… es con vos misma. Lo demás son sólo ingredientes que llegan para ayudarte a preparar el mejor pastel posible que puedas imaginarte. Cada hombre que hayas amado te dejará una enseñanza, una nueva forma de ver la vida. Cada hombre será el principio y el final de un capítulo, todos ellos son una puerta hacia el siguiente; no te detengas en el umbral, siempre hay algo más al cruzarlo. Y como todo buen libro que está compuesto de muchos capítulos, algunos hermosos, otros no tan lindos, y otros espantosos, llegará el final. Cuando llegue el hombre indicado simplemente lo sabrás. Él será la culminación de todo lo que creaste, amando y odiando, deseando y llorando. No te preocupes, el universo entero está conspirando para que se encuentren. No se te va a escapar, y él no se va a enamorar de otra. Él es tuyo y vos sos suya. No lo dudes ni por un segundo, él llegará solo, ni bien te animes a soltar los deditos de ese último umbral y des un pequeño paso adelante. Si no me crees, deberías verlo mientras duerme serenamente en nuestra cama en este momento. Es como un ángel.

Finalmente, quiero que sepas que aunque todo parece difícil en este momento, las cosas funcionaron de maravilla para vos. Te convertiste en quien querías ser. Tu cuerpo, tu alma, tu vida es todo lo que deseabas. Vivo en esta hermosa mansión casi por arte de magia, aunque sé que te lo debo a vos, por pasar tanto tiempo soñándolo, moldeándolo. Tengo un esposo millones de veces mejor de lo que había imaginado. Nos gusta viajar por el mundo constantemente conociendo nuevas culturas, disfrutando de hermosas playas, recorriendo ciudades antiguas. Nos casamos en París. No era una ciudad tan romántica como la pintaban, había muchas ratas, pero nos encantó de todas formas. Él es un excelente amante, un tipo sincero y el mejor amigo que pudiera tener jamás. Está completamente loco, igual que vos, y nos reímos tanto que lloramos. Nunca somos capaces de divertirnos tanto como cuando estamos juntos. Nos divertimos en cualquier lado, en cualquier circunstancia. Es emocionante estar a su lado… no queremos separarnos nunca. Me siento excelente, entusiasmada y apasionada por la vida… amo mi trabajo. Jamás pensé que podía conseguir trabajar de algo que amara tanto, pero lo conseguí. ¿Sabías que hay miles de trabajos de los que nadie tiene idea? Y no hay otra forma de encontrar tu trabajo ideal que persiguiendo las cosas que te gustan, ciegamente. Debería ser algo que haces sin esfuerzo, con ganas, con entusiasmo... y si no lo sentís, siempre podes cambiar de rumbo. Siempre.

Me es difícil recordar qué se sentía ser vos… vos de 7 años, vos de 15 años, vos de 18 años, vos de 24 años… pero si pudieras comprender y nunca olvidar estas cosas que estoy a punto de decirte, sé que jamás volverías a llorar…

Sos hermosa y perfecta, por dentro y por fuera.
Hay alguien diseñado especialmente para vos, al igual que vos estás diseñada para él.
Van a encontrarse en el momento adecuado...
El dolor siempre es pasajero, disfrutalo, es bello... el dolor causa inspiración, el dolor te ayuda a moverte hacia lo que deseas.
Vas a ser muy feliz.
Nunca es tarde para empezar nada.
Nada es tan importante como parece.
Jamás prestes atención a lo que dicen o piensan los demás.
Podes ser y tener todo lo que desees.
Lo único que necesitas para lograr todos tus deseos es confiar en mi…
yo YA los cumplí.


8 de noviembre de 2010

Las dos caras

[Edit: 1- está redactado como el orto. 2-estoy con cero ganas de corregirlo. 3-lo escribo más para mi que para ustedes (porque me olvido de las cosas después) 4- si no les gusta me chupa. 5-gracias y saludos a todos los que me conocen. (?) 6- si se quieren reír, pasen por mi blog nuevo, en una de esas se ríen. Y si no, son unos amargos. Chau.]


Cuando llueve, el flaco prefiere ni salir de la cama...
Pero muchos otros se levantan, se hacen un cafecito y esperan a que pare. Siempre para.

Ella sale de la oficina dando saltitos por la vereda, esquivando los charcos con cara de asquito...
Pero su compañero camina mirando hacia delante porque sabe que va a mojarse igual... y que después puede bañarse.

Él lleva un paraguas a 45 grados, luchando contra la lluvia que cae de costado...
Pero aquella está resignada a mojarse, porque aprendió que el viento es más fuerte que el paraguas.

Una apurada corre para encontrar un taxi que no encuentra...
Pero por al lado pasa un flaco que se pone la capucha y va escuchando música como si nada.

Una madre va a buscar a sus hijos al colegio, y los hace correr hasta el auto...
Pero su hija camina tranquilamente disfrutando del paisaje mojado, sabiendo que no falta demasiado para llegar a casa para secarse.

Qué curioso es que nunca queramos mojarnos en un planeta en donde llueve cada dos por tres. En un mundo en donde aunque estés al resguardo de tu propia casa, puede haber una gotera. O varias. O hasta se te puede caer el techo.
Y aunque te apures, corras, hagas la parabólica para que el paraguas no se te doble con el viento, saltes los charcos a lo Mary Poppins, te compres el ultra-paraguas 3.0, te gastes la guita del almuerzo en el taxi, te quedes debajo de un techito aprendiéndote una vidriera de memoria, hagas tiempo en un café deprimente oliendo perfume barato de vieja… sabes que, con o sin tormenta, vas a tener que seguir, como sea.

Cuando hay tormenta, ¿pensas que te va a caer un rayo encima, porque tenés una suerte de mierda? ¿O estás seguro de que el rayo tiene algo más importante que destruír que un pobre diablo como vos? Siempre hay más opciones de las que ves... solamente tenés que permitirte verlas. ¿Quién querés ser? ¿El que disfruta únicamente del cielo despejado, o el que sabe que aunque esté nublado ahora, el sol siempre estuvo (y va a estar) ahí?

No importa cuánto tardes o de qué forma lo hagas, qué es lo correcto o lo equivocado; lo importante es tomar una decisión, y retomar el camino.
La vida una y otra vez presenta las mismas situaciones. No podemos hacer que pare de llover, pero sí podemos elegir: continuar el viaje ya emprendido, o cambiar de rumbo. Eso sí: no te quedes bajo la lluvia esperando que algo cambie, porque aunque salga el sol, nunca va a faltar una nube conchuda y oportuna que te venga a empapar cuando menos te lo esperes.

8 de agosto de 2009

Comportamiento básico de una mujer enamorada

Fase 1: La ceguera
Mientras sus amigas le dicen que él no es bueno para ella- totalmente obvio desde un punto de vista objetivo- ella sigue adorándolo como si fuera superior a Brad Pitt, Gandhi y Steven Tyler juntos. Nadie en el mundo se compara a él, se siente agradecida de al menos haberlo conocido. Se la pasa mirando sus fotos apreciando cada centímetro de su hermoso cuerpo. Mientras viaja en el colectivo escuchando las canciones de amor más empalagosas de los 80 y simula estar mirando por la ventanilla en realidad está pensando en él (y no le sale bien disimular, porque tiene una tremenda sonrisa estúpida pintada en la cara)…Puede pasarle un tren por encima que no se dará cuenta porque el dolor que le produzca será diminuto comparado a la sensación de felicidad que tendrá. Va flotando por la vida como si estuviera drogada las 24 horas. Cuando lo ve se pone nerviosa, intenta ser lo más perfecta posible para él, se preocupa por hacerlo sentir bien, darle todos los gustos, amarlo como nadie. Básicamente se convierte en un perrito bien entrenado que está dispuesto a hacer cualquier truco que el amo desee, mientras éste le dé su cuota de cariño. Estúpida al cubo.

Fase 2: La miseria
Cuando las cosas van mal, la sensación es de desgracia, y absolutamente todo puede afectarla. Ahora no va flotando, va arrastrándose. Mientras cruza la calle sin mirar ya -porque si la pisa un auto es lo mejor que le puede pasar-, va pensando en lo miserable que va a ser sin él, la fulana con la que seguramente la está engañando (que es la más hermosa Diosa mística con poderes mágicos que puede darle el mejor sexo que tuvo en su vida haciéndote sentir absolutamente insignificante), los buenos momentos que vivieron y que nunca van a repetirse, “por qué tuvo que pasarme esto a mí, ojalá nunca lo hubiera conocido, etc, etc…” Mira sus fotos llorando con música triste de fondo (para llorar mejor), pensando que nunca más va a poder besarlo. Su autoestima decae hasta llegar a Japón. No quiere olvidarlo, su mente se ocupa de crear fantasías de reconciliación (otra vez bajo la lluvia, él corriendo tras ella, rogándole que lo perdone por no acordarse del aniversario) o directamente pierden su orgullo y van corriendo a menearle la cola esperando unas palmaditas en la cabeza. Se niega a dejarlo ir, pero le atormentan las imágenes de él y sus mil mujeres…además de la Diosa mística, claro. Estúpida al cuadrado.

Fase 3: El odio
La depresión se convierte en bronca. Se siente una asesina serial caminando de a zancadas con el cejo fruncido de odio, escuchando rock violento de despecho. Dice no querer verlo más, pero le encantaría poder vengarse: “voy a adelgazar, me voy a comprar ropa, me va a ver más hermosa que nunca y voy a estar con un hombre mucho mejor que él” (algunas inclusive lo logran, para darse cuenta después que a él no le importaba en lo más mínimo su plan diabólico). Ya no les importa más nada del mundo: “todo es una porquería, el amor no existe, nacimos y moriremos solos, mejor estar sola que mal acompañada, la vida no tiene sentido, de ahora en más no voy a dejar que nadie más me haga sufrir, yo los haré sufrir a ellos, los cuentos de hadas no existen ,etc , etc , etc”. Piensa en todas las estupideces que pensó antes y se quiere pegar un tiro. O mejor, pegarle un tiro a él por alimentar sus fantasías. Se pone a usar a todos los hombres que se cruzan en su camino, o los odia a todos.Estúpida.

Fase 4: El vacío
Acepta que se terminó, no quiere pensar más en él. No hay fantasías de nada. Se da cuenta que toda su vida se desmoronó; desaprobó los exámenes, se convirtió en una persona malhumorada y depresiva, se asquea de lo mucho que torturó a sus amigos hablándoles de él, se siente usada, humillada, la mujer más estúpida del mundo. Reconoce los errores (pero no necesariamente va a aprender de ellos). De repente cae en la realidad; él no le llega ni a los talones a nadie. Su novia es una mujer común y corriente que vaya uno a saber qué le vió. Él ya se dará cuenta de lo que se perdió. Ella se merece algo mejor.
(Estúpida conciente).

24 de octubre de 2008

Cuál es el límite?

Desde chicos nos inculcan que lo importante es seguir intentando, no bajar nunca los brazos, que todo es posible si nosotros lo deseamos, que si nos rendimos somos cobardes, débiles, estúpidos.
Siempre seguir.
Si lo que estoy intentando me hace infeliz, si depende de otras personas, si no es mi destino...está mal hacerse a un lado y buscar otro camino? Creo que hay un límite y también creo que por más que el esfuerzo sea necesario, no tiene por qué hacerme infeliz "seguir participando". Creo que hay otras formas, que "bajar los brazos" no siempre significa rendirse, si no abandonar una situación que no nos beneficia en nada y salir en busca de una que sí lo haga. A veces rendirse significa tomar la desición de hacer un cambio en la vida. A veces no se tiene que dar y no se da, por más intento que hagas, y tenés que poder reconocerlo en vez de negarlo.
Me enferma la cultura "seguí participando".