12 de diciembre de 2011

Con o sin vos

Cuando empecé a escribir este texto, planté una. La vi crecer, tuve que esperarla un poco.
Creció de repente y se terminó yendo por las ramas..
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Para que germine la semilla, en primer lugar, tiene que encontrarse en ciertas condiciones físicas. Eso no quiere decir que nazca, porque algunas de ellas simplemente prefieren seguir siendo semillas para siempre. La mayoría germina después de un tiempo, con fuerza, con rapidez, con ganas de salir. Cuando llega la hora, ocurre todo un proceso debajo de la tierra que es invisible a nuestros ojos, pero sin embargo conocemos. La raíz crece, se adapta a su nuevo ambiente, se nutre del agua, toma lo que necesita para crecer... hasta que finalmente un tallo tímido se anima a salir a través de la tierra. Una vez afuera, se nutre también del sol, del aire... se encuentra expuesta y vulnerable. Sin embargo si resiste las adversidades, se vuelve aún más fuerte. El tallo crece, se vuelve más grueso, más alto. Las hojas aumentan en cantidad. Y un día, florece.

Me hace pensar en:
  • El comienzo, desarrollo y final de una canción.
  • El nacimiento, vida y muerte de un hombre.
  • El amor y/o el odio. Cuanto más crece, más difícil de matar. Más arraigado.
  • Las estaciones del año.
  • Los estados emocionales, de peor a mejor.
  • El nacimiento y evolución de una idea hasta manifestarse por completo.
  • Una amistad. Una relación de pareja. Tiene que hechar raíces... adaptarse... alimentarse... demasiado contacto la ahoga. Demasiado poco contacto, la mata.
  • El hecho de que uno tiene que conocer la oscuridad para apreciar la luz.
  • El hecho de que en la oscuridad no hay nada nuevo, pero hay mucho por descubrir a la luz.
  • La crianza como el crecer de las raíces.
  • La búsqueda, como el tallo hace su camino hacia la luz, siempre.
  • Como la falta de luz mata.
  • Como uno necesita ser protegido al principio, pero después se hace fuerte y resistente.
  • Como todo tiene su período de gestación.
  • Como nos crean y como creamos. Pro-creamos.
  • Como todo se transforma.
Me hace pensar en nosotros siendo los cuidadores de nuestros propios jardines de semillas de deseos. Cómo los alimentamos... o los ignoramos tratando de dejarlos morir... la forma en que a veces decidimos sacar de cuajo a algunos, que como malas hierbas, vuelven a crecer una y otra y otra vez, de mil maneras... lleva mucho trabajo ser ese jardinero de deseos... hasta que uno se rinde de tratar de controlarlos, comprendendiendo que es su naturaleza crecer y florecer... tarde o temprano.





4 comentarios:

Locaporunaobsesion┼ dijo...

Que linda entrada, pensar que nosotros descuidamos tanto nuestra hermosa naturaleza. Un beso grande♥
locaporunaobsesion.blogspot.com

Desencantada dijo...

Gracias loca :) beso para vos.

Iván dijo...

Muy linda entrada!
Me gustó, sobre todo la parte de la relación de amistad y la pareja..
Y sí, los deseos hay que dejarlos ser, que sigan su camino y se cumplan, es lo que nos hace feliz :)

Un beso!!!

Belén dijo...

Me encantó, pensar que a veces le damos tantas vueltas a las cosas cuando lo mejor suele ser dejarlas seguir su curso. Un besote.